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 Centro de Estudios e Investigación de Medicina y Arte. Esquizoanalisis. Rosario. Argentina (1989)
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Clínica. Covisión. Clínica de obra &  Seminario/ laboratorio/ performance de escritura y lectura
Una cuestión de identidad de producción:  poetizar, habitar y anticipar la salud performáticamente 
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Nietzsche Friedrich. De Así habló Zaratustra. Ed. Alianza. 2003.
De las tablas viejas y nuevas
 

1

Aquí estoy sentado y aguardo, teniendo a mí alrededor viejas tablas rotas; y también tablas nuevas a medio escribir. ¿Cuándo llegará mi hora?

-la hora de mi descenso, de mi ocaso: una vez más todavía quiero ir a los hombres.

Esto es lo que ahora aguardo: antes tienen que llegarme, en efecto, los signos de que es mi hora, -a saber, el león riente con la bandada de palomas.

Entretanto, como uno que tiene tiempo, me hablo a mí mismo. Nadie me cuenta cosas nuevas: por eso yo me cuento a mí mismo.
 

2

Cuando fui a los hombres los encontré sentados sobre una vieja presunción: todos presumían saber desde hacía ya mucho tiempo qué es lo bueno y lo malvado para el hombre.

Una cosa vieja y cansada les parecía a ellos todo hablar acerca de la virtud; y quien quería dormir bien hablaba todavía, antes de irse a dormir, acerca del «bien» y del «mal».

Esta somnolencia la sobresalté yo cuando enseñé: lo que es bueno y lo que es malvado, eso no lo sabe todavía nadie: - ¡excepto el creador!

- Mas éste es el que crea la meta del hombre y el que da a la tierra su sentido y su futuro: sólo éste crea el hecho de que algo sea bueno y malvado.

Y los mandé derribar sus viejas cátedras y todos los lugares en que aquella vieja presunción se había asentado; los mandé reírse de sus grandes maestros de virtud y de sus santos y poetas y redentores del mundo.

De sus sombríos sabios los mandé reírse, y de todo el que alguna vez se hubiera posado, para hacer advertencias, sobre el árbol de la vida como un negro espantajo.

Me coloqué al lado de su gran calle de los sepulcros e incluso junto a la carroña y los buitres - y me reí de todo su pasado y de su mustio y arruinado esplendor.

En verdad, semejante a los predicadores penitenciales y a los necios grité yo pidiendo cólera y justicia sobre todas sus cosas grandes y pequeñas, - ¡es tan pequeño incluso lo mejor de ellos!, ¡es tan pequeño incluso lo peor de ellos! - así me reía.

Así gritaba y se reía en mí mi sabio anhelo, el cual ha nacido en las montañas y es ¡en verdad! una sabiduría salvaje - mi gran anhelo de ruidoso vuelo.

Y a menudo en medio de la risa ese anhelo me arrastraba lejos y hacia arriba y hacia fuera: yo volaba, estremeciéndome ciertamente de espanto, como una flecha, a través de un éxtasis embriagado de sol:

- hacia futuros remotos, que ningún sueño había visto aún, hacia sures más ardientes que los que los artistas soñaron jamás: hacia allí donde los dioses, al bailar, se avergüenzan de todos sus vestidos: -

-yo hablo, en efecto, en parábolas, e, igual que los poetas, cojeo y balbuceo; ¡y en verdad, me avergüenzo de tener que ser todavía poeta! -

Hacía allí donde todo devenir me pareció un baile de dioses y una petulancia de dioses, y el mundo, algo suelto y travieso y que huye a cobijarse en sí mismo: -

- como un eterno huir-de-sí-mismos y volver-a-buscarse-a-sí-mismos de muchos dioses, como el bienaventurado contradecirse, oírse de nuevo, relacionarse de nuevo de muchos dioses: -

hacia allí donde todo tiempo me pareció una bienaventurada burla de los instantes, donde la necesidad era la libertad misma, que jugaba bienaventuradamente con el aguijón de la libertad: -

donde también yo volví a encontrar mi antiguo demonio y archienemigo, el espíritu de la gravedad y todo lo que él ha creado: coacción, ley, necesidad y consecuencia y finalidad y voluntad y bien y mal: -

¿pues no tiene que haber cosas sobre las cuales y más allá de las cuales se pueda bailar? ¿No tiene que haber, para que existan los ligeros, los más ligeros de todos- topos y pesados enanos?


3

Allí fue también donde yo recogí del camino la palabra «superhombre», y que el hombre es algo que tiene que ser superado,

- que el hombre es un puente y no una meta: llamándose bienaventurado a sí mismo a causa de su mediodía y de su atardecer, como camino hacia nuevas auroras:

la palabra de Zaratustra acerca del gran mediodía, y todo lo demás que yo he suspendido sobre los hombres, como segundas auroras purpúreas.

En verdad, también les he hecho ver nuevas estrellas junto con nuevas noches; y sobre las nubes y el día y la noche extendí yo además la risa como una tienda multicolor.

Les he enseñado todos mis pensamientos y deseos: pensar y reunir en unidad lo que en el hombre es fragmento y enigma y horrendo azar,

- como poeta, adivinador de enigmas y redentor del azar les he enseñado a trabajar creadoramente en el porvenir y a redimir creadoramente todo lo que fue.

A redimir lo pasado en el hombre y a transformar mediante su creación todo «fue», hasta que la voluntad diga: «¡Mas así lo quise yo! Así lo querré» -

-esto es lo que yo llamé redención para ellos. Únicamente a esto les enseñé a llamar redención. -

Ahora aguardo mi redención, -el ir a ellos por última vez.

Pues todavía una vez quiero ir a los hombres: ¡entre ellos quiero hundirme en mi ocaso, al morir quiero darles el más rico de mis dones!

Del sol he aprendido esto, cuando se hunde él, el inmensamente rico: entonces es cuando derrama oro sobre el mar, sacándolo de riquezas inagotables,

¡de tal manera que hasta el más pobre de los pescadores rema con remos de oro! Esto fue, en efecto, lo que yo vi en otro tiempo, y no me sacié de llorar contemplándolo.

Igual que el sol quiere también Zaratustra hundirse en su ocaso: mas ahora está sentado aquí y aguarda, teniendo a su alrededor viejas tablas rotas, y también tablas nuevas, - a medio escribir.


4

Mira, aquí hay una tabla nueva: pero ¿dónde están mis hermanos, que la lleven conmigo al valle y la graben en corazones de carne?

Esto es lo que mi gran amor exige a los más lejanos: ¡no seas indulgente con tu prójimo! El hombre es algo que tiene que ser superado.

Existen muchos caminos y muchos modos distintos de superación: ¡mira tú ahí! Mas sólo un bufón piensa: «el hombre es algo sobre lo que también se puede saltar».

Supérate a ti mismo incluso en tu prójimo: ¡y un derecho que puedas robar no debes permitir que te lo den!

Lo que tú haces, eso nadie puede hacértelo de nuevo a ti. Mira, no existe retribución.

El que no pueda mandarse a sí mismo debe obedecer. ¡Y más de uno puede mandarse a si mismo, pero falta todavía mucho para que también se obedezca a sí mismo!


5

Así lo quiere la especie de las almas nobles: no quieren tener nada gratis, y, menos que nada, la vida.

Quien es de la plebe quiere vivir gratis; pero nosotros, distintos de ellos, a quienes la vida se nos entregó a sí misma,- ¡nosotros reflexionamos siempre sobre qué es lo mejor que daremos a cambio!

Y en verdad, es un lenguaje aristocrático el que dice: «lo que la vida nos promete a nosotros, eso queremos nosotros - ¡cumplírselo a la vida!»

No se debe querer gozar allí donde nosotros no damos a gozar. Y - ¡no se debe querer gozar!

Goce e inocencia son, en efecto, las cosas más púdicas que existen: ninguna de las dos quiere ser buscada. Se debe tenerlas, - ¡y se debe buscar más bien culpa y dolores!


6

Oh hermanos míos, quien es una primicia es siempre sacrificado. Ahora bien, nosotros somos primicias.

Todos nosotros derramamos nuestra sangre en altares secretos, todos nosotros nos quemamos y nos asamos en honor de viejas imágenes de ídolos.

Lo mejor de nosotros es todavía joven: esto excita los viejos paladares. Nuestra carne es tierna, nuestra piel es piel de cordero: - ¡cómo no íbamos nosotros a excitar a los viejos sacerdotes de los ídolos!

Dentro de nosotros mismos habita todavía él, el viejo sacerdote de los ídolos, que asa, para prepararse un banquete, lo mejor de nosotros. ¡Ay, hermanos míos, cómo no iban las primicias a ser víctimas!

Pero así lo quiere nuestra especie; y yo amo a los que no quieren preservarse a sí mismos. A quienes se hunden en su ocaso los amo con todo mi amor: pues pasan al otro lado.

7

Ser verdaderos - ¡pocos son capaces de esto! Y quien es capaz ¡no quiere todavía! Y quienes menos lo quieren son los buenos.

¡Oh esos buenos! - Los hombres buenos no dicen nunca la verdad; para el espíritu el ser bueno de ese modo es una enfermedad.

Ceden, estos buenos, se resignan, su corazón repite lo dicho por otros, el fondo de ellos obedece: ¡mas quien obedece no se oye a sí mismo.

Todo lo que los buenos llaman malvado tiene que reunirse para que nazca una única verdad: oh hermanos míos, ¿sois también vosotros bastante malvados para esa verdad?

La osadía temeraria, la larga desconfianza, el cruel no, el fastidio, el sajar en vivo - ¡qué raras veces se reúne esto! Pero de tal semilla es de la que - ¡se engendra verdad!

¡Junto a la conciencia malvada ha crecido hasta ahora todo saber! ¡Romped, rompedme, hombres del conocimiento, las viejas tablas!

 8

Cuando el agua tiene maderos para atravesarla, cuando puentecillos y pretiles saltan sobre la corriente: en ver­dad, allí no se cree a nadie que diga: «Todo fluye».

Hasta los mismos imbéciles le contradicen. «¿Cómo?, dicen los imbéciles, ¿que todo fluye? ¡Pero si hay puentecillos y pretiles sobre la corriente!

Sobre la corriente todo es sólido, todos los valores de las cosas, los puentes, conceptos, todo el 'bien' y el 'mal': ¡todo eso es sólido!» —

Mas cuando llega el duro invierno, el domador de ríos: entonces incluso los más chistosos aprenden desconfianza; y, en verdad, no sólo los imbéciles dicen entonces: «¿No será que todo permanece — inmóvil?»

«En el fondo todo permanece inmóvil», — esta es una auténtica doctrina de invierno, una buena cosa para una época estéril, un buen consuelo para los que se aletargan durante el invierno y para los trashogueros.

«En el fondo todo permanece inmóvil»: — ¡mas contra esto predica el viento del deshielo!

El viento del deshielo, un toro que no es un toro de arar, — ¡un toro furioso, un destructor, que con astas coléricas rompe el hielo! Y el hielo — ¡rompe los puentecillos!

Oh hermanos míos, ¿no fluye todo ahora? ¿No han caído al agua todos los pretiles y puentecillos? ¿Quién se aferraría aún al «bien» y al «mal»?

«¡Ay de nosotros! ¡Afortunados de nosotros! ¡El viento del deshielo sopla!» — ¡Predicadme esto, hermanos míos, por todas las callejas!

9

Existe una vieja ilusión que se llama bien y mal. En torno a adivinos y astrólogos ha girado hasta ahora la rueda de esa ilusión.

En otro tiempo la gente creía en adivinos y astrólogos: y por eso creía «Todo es destino: ¡debes puesto que te ves forzado!»

Pero luego la gente desconfió de todos los adivinos y astrólogos: y por eso creyó «Todo es libertad: ¡puedes puesto que quieres!»

¡Oh hermanos míos, acerca de lo que son las estrellas y el futuro ha habido hasta ahora tan sólo ilusiones, pero no saber!

10

«¡No robarás! ¡No matarás» -estas palabras se las llamó santas en todo tiempo; ante ellas la gente doblaba la rodilla y las cabezas y se descalzaba.

Pero yo os pregunto: ¿dónde ha habido nunca en el mundo peores ladrones y peores asesinos que esas santas palabras?

¿No hay en toda vida misma - robo y asesinato? Y por el hecho de llamar santos a tales palabras, ¿no se asesinó - a la verdad misma?

¿O fue una predicación de la muerte la que llamó santo a lo que hablaba en contra de toda vida y la desaconsejaba? - ¡Oh hermanos míos, romped, rompedme las viejas tablas!

 11

Esta es mi compasión por todo lo pasado, el ver: que ha sido abandonado, -

- ¡abandonado a la gracia, al espíritu, a la demencia de cada generación que llega y reinterpreta como puente hacia ella todo lo que fue!

Un gran déspota podría venir, un diablo listo que con su benevolencia y su malevolencia forzase y violentase todo lo pasado: hasta que esto se convirtiese en puente para él y en presagio y heraldo y canto del gallo.

Y este es el otro peligro y mi otra compasión: -la memoria de quien es de la plebe no se remonta más que hasta el abuelo, - y con el abuelo acaba el tiempo.

Así está abandonado todo lo pasado: pues alguna vez podría ocurrir que la plebe se convirtiese en el señor y ahogase todo tiempo en aguas sin profundidad.

Por eso, oh hermanos míos, necesitase una nueva nobleza que sea el antagonista de toda plebe y de todo despotismo y escriba de nuevo en tablas nuevas la palabra «noble».

¡Pues se necesitan, en efecto, muchos nobles y muchas clases de nobles para que exista la nobleza! O como dije yo en otro tiempo en parábola: «¡Esta es precisamente la divinidad, que existan dioses, pero no Dios!»

12

Oh hermanos míos, yo os consagro a una nueva nobleza y os la señalo, vosotros debéis ser para mí engendradores y criadores y sembradores del futuro, -

en verdad, no una nobleza que vosotros pudierais comprar como la compran los tenderos, y con oro de tenderos: pues poco valor tiene todo lo que tiene un precio.

¡Constituya de ahora en adelante vuestro honor no el lugar de dónde venís, sino el lugar a donde vais! Vuestra voluntad y vuestro pie, que quieren ir más allá de vos­otros mismos, - ¡eso constituya vuestro nuevo honor!

En verdad, no el que hayáis servido a un príncipe -¡qué importan ya los príncipes! -o el que os hayáis convertido en baluarte de lo que existe ¡para que esté más sólido aún!

No el que vuestra estirpe se haya hecho cortesana en las cortes, y vosotros hayáis aprendido a estar de pie vestidos con ropajes multicolores, como un flamenco, durante largas horas dentro de estanques poco profundos.

- Pues poder estar de pie es un mérito entre los cortesanos: y todos los cortesanos creen que de la bienaventuranza después de la muerte forma parte — ¡el que se permita estar sentado! -

Ni tampoco el que un espíritu, que ellos llaman santo, condujese a vuestros antepasados a tierras prometidas, que yo no alabo: pues nada hay que alabar en la tierra donde creció el más funesto de todos los árboles - ¡la cruz! -

-y en verdad, a todos los sitios a que ese «espíritu santo» condujo sus caballeros, siempre esas expediciones iban precedidas - ¡de cabras y gansos y de cruzados mentecatos! -

¡Oh hermanos míos, no hacia atrás debe dirigir la mirada vuestra nobleza, sino hacia adelante! ¡Como proscritos debéis ser vosotros de todos los países de los padres y de los antepasados!

El país de vuestros hijos es el que debéis amar: sea ese amor vuestra nueva nobleza, - ¡el país no descubierto, situado en el mar más remoto! ¡A vuestras velas ordeno que partan una y otra vez en su busca!

En vuestros hijos debéis reparar el ser vosotros hijos de vuestros padres: ¡así debéis redimir todo lo pasado! ¡Esta nueva tabla coloco yo sobre vosotros!

13

«¿Para qué vivir? ¡Todo es vano! Vivir es trillar paja; vivir - es quemarse a sí mismo y, sin embargo, no calentarse». -

Tales anticuados parloteos continúan siendo considerados como «sabiduría»; y por ser viejos y oler a rancio, por eso se los respeta más. También el moho otorga nobleza.

Así les era lícito hablar a los niños: ¡ellos rehuyen el fuego porque éste los ha quemado! Hay mucho infantilismo en los viejos libros sapienciales.

Y a todo el que siempre «trilla paja», ¡cómo iba a serle lícito blasfemar del trillar! ¡A tales necios habría que amordazarles el hocico.

Estos se sientan a la mesa y no traen nada consigo, ni siquiera el buen hambre: - y ahora blasfeman diciendo «¡todo es vano!»

¡Pero comer y beber bien, oh hermanos míos, no es en verdad un arte vano! ¡Romped, rompedme las tablas de los eternos descontentos!

 14

«Para el puro todo es puro» - así habla el pueblo. Pero yo os digo: ¡para los cerdos todo se convierte en cerdo!

Por ello los fanáticos y los beatos de cabeza colgante, que también llevan colgando hacia abajo el corazón, predican: «el mundo mismo es un monstruo merdoso».

Pues todos ellos son de espíritu sucio; y en especial aquellos que no tienen descanso ni reposo si no ven el mundo por detrás, - ¡los trasmundanos!

A éstos les digo a la cara, aunque ello no suene de modo agradable: el mundo se asemeja al hombre en que tiene un trasero, - ¡eso es verdad!

Hay en el mundo mucha mierda: ¡eso es verdad! ¡Mas no por ello es ya el mundo un monstruo merdoso!

Hay sabiduría en el hecho de que muchas cosas en el mundo huelan mal: ¡la náusea misma hace brotar alas y fuerzas que presienten manantiales!

Incluso en el mejor hay algo que produce náusea; ¡y el mejor es todavía algo que tiene que ser superado! -

¡Oh hermanos míos, hay mucha sabiduría en el hecho de que exista mucha mierda en el mundo!

15

A los piadosos trasmundanos les he oído decir a su propia conciencia estas sentencias y, en verdad, sin malicia ni falsía, - aunque nada hay en el mundo más falso ni más maligno.

«¡Deja que el mundo sea el mundo! ¡No muevas un solo dedo en contra de eso!»

«Deja que el que quiera estrangule y apuñale y saje y degüelle - a la gente: ¡no muevas un solo dedo en contra de eso! Así aprenden ellos incluso a renunciar al mundo».

«Y tu propia razón - a ésa tú mismo debes agarrarla del cuello y estrangularla; pues es una razón de este mundo, -así aprendes tú mismo a renunciar al mundo». -

- ¡Romped, rompedme, oh hermanos míos, estas viejas tablas de los piadosos! ¡Destruid con vuestra sentencia las sentencias de los calumniadores del mundo!

16

«Quien aprende muchas cosas desaprende todos los deseos violentos» - esto es algo que hoy las gentes se susurran unas a otras en todas las callejas oscuras.

«¡La sabiduría cansa, no vale la pena - nada; no debes tener deseos!» - esta nueva tabla la he encontrado colgada incluso en mercados públicos.

¡Rompedme, oh hermanos míos, rompedme también esta nueva tabla! Los cansados del mundo la han colgado de la pared, y los predicadores de la muerte, y también los carceleros: ¡pues mirad, también ella es una predicación en favor de la esclavitud! -

Ellos han aprendido mal, y no las mejores cosas, y todo de un modo demasiado prematuro, y todo de un modo demasiado rápido: y han comido mal, y por ello se les ha indigestado el estómago, -

- un estómago indigestado es, en efecto, su espíritu: ¡él es el que aconseja la muerte! ¡Pues, en verdad, hermanos míos, el espíritu es un estómago!

La vida es un manantial de placer: mas para aquel en el cual habla un estómago indigestado, padre de la tribulación, para ése todas las fuentes están envenenadas.

Conocer: ¡esto es placer para el hombre de voluntad leonina! Pero quien se ha cansado, ése sólo es «querido», con él juegan todas las olas.

Y esto es lo que les ocurre siempre a los hombres débiles: se pierden a sí mismos en sus caminos. Y al final, todavía su cansancio pregunta: «¡para qué hemos recorrido caminos! ¡Todo es igual!»

A los oídos de éstos les suena de manera agradable el que se predique: «¡Nada merece la pena! ¡No debéis querer!» Mas ésta es una predicación en favor de la esclavitud.

Oh hermanos míos, cual un viento fresco e impetuoso viene Zaratustra para todos los cansados del mundo; ¡a muchas narices hará aún estornudar!

También a través de los muros sopla mi aliento libre, ¡y penetra hasta las cárceles y los espíritus encarcelados!

El querer hace libres: pues querer es crear: así enseño yo. ¡Y sólo para crear debéis aprender!

¡Y también el aprender debéis aprenderlo antes de mí, el aprender bien! - ¡Quien tenga oídos, oiga!

17

Ahí está la barca, -tal vez navegando hacía la otra orilla se vaya a la gran nada. - ¿Quién quiere embarcarse en ese «tal vez»?

¡Ninguno de vosotros quiere embarcarse en la barca de la muerte! ¡Cómo pretendéis ser entonces hombres cansados del mundo!

¡Cansados del mundo! ¡Y ni siquiera habéis llegado a estar desprendidos de la tierra! ¡Siempre os he encontrado ávidos todavía de tierra, enamorados todavía del propio estar cansados de la tierra!

No en vano tenéis el labio colgante - ¡un pequeño deseo de tierra continúa asentado en él! Y en el ojo -¿no flota en él una nubecilla de inolvidado placer terrestre?

Hay en la tierra muchas buenas invenciones, las unas útiles, las otras agradables: por razón de ellas resulta amable la tierra.

Y muchas y distintas cosas están tan bien inventadas que, como el pecho de la mujer: son útiles y agradables a la vez.

¡Mas vosotros los cansados del mundo! ¡Vosotros los perezosos de la tierra! ¡A vosotros se os debe azotar! Al azotaros se os debe espabilar de nuevo las piernas.

Pues: si no sois enfermos y pillos decrépitos, de los que la tierra está cansada, sois astutos perezosos, o golosos y agazapados gatos de placer. Y si no queréis volver a correr alegremente, entonces debéis- ¡iros al otro mundo!

No se debe querer ser médico de los incurables: así lo enseña Zaratustra: - ¡por eso debéis iros al otro mundo!

Pero se necesita más valor para poner fin que para escribir un nuevo verso: esto lo saben todos los médicos y todos los poetas. -

18

Oh hermanos míos, hay tablas que las creó la fatiga, y tablas que las creó la pereza, tablas perezosas: aunque hablan del mismo modo, quieren que se las oiga de modo distinto. -

¡Mirad ahí ese hombre a punto de desmayarse! Se halla tan sólo a un palmo de su meta, mas a causa de la fatiga se ha tendido ahí obstinado en el polvo: ¡ese valiente!

A causa de la fatiga bosteza del camino y de la tierra y de la meta y de sí mismo: no quiere dar un solo paso más, - ¡ese valiente!

Ahora el sol arde sobre él, y los perros lamen su sudor: pero él yace ahí en su obstinación y prefiere desmayarse: -

- ¡desmayarse a un palmo de su meta! En verdad, tendréis que llevarle agarrado por los cabellos incluso a su cielo, - ¡a ese héroe!

Es mejor que lo dejéis tirado ahí donde él se ha echado, para que le llegue el sueño, el consolador, con un chaparrón refrescante:

Dejadle yacer hasta que se despierte por sí mismo, - ¡hasta que se retracte por sí mismo de toda fatiga y de lo que en él enseñaba fatiga!

Sólo, hermanos míos, ahuyentad de él a los perros, a los hipócritas perezosos y a todo el enjambre de sabandijas: -

a todo el enjambre de sabandijas de los «cultos», que con el sudor de todo héroe - ¡se regala!

 19

Yo trazo en torno a mí círculos y fronteras sagradas; cada vez es menor el número de quienes conmigo suben hacia montañas cada vez más altas, - yo construyo una cordillera con montañas más santas cada vez. -

Pero adondequiera que conmigo subáis, oh hermanos míos, ¡cuidad de que no suba con vosotros un parásito!

Parásito: es un gusano, un gusano que se arrastra, que se doblega, que quiere engordar a costa de vuestros rincones enfermos y heridos.

Y su arte consiste en esto, en adivinar cuál es en las almas ascendentes el lugar en que están cansadas: en vuestro disgusto y en vuestro mal humor, en vuestro delicado pudor construye él su nauseabundo nido.

En el lugar en que el fuerte es débil, y el noble, demasiado benigno, - allí dentro construyó él su nauseabundo nido: el parásito habita allí donde el grande tiene pequeños rincones heridos.

¿Cuál es la especie más alta de todo ser, y cuál la más baja? El parásito es la especie más baja; pero quien forma parte de la especie más alta, ése alimenta a la mayor parte de los parásitos.

El alma, en efecto, que posee la escala más larga y que más profundo puede descender: ¿cómo no iban a asentarse en ella la mayor parte de los parásitos? -

-el alma más vasta, la que más lejos puede correr y errar y vagar dentro de sí; la más necesaria, que por placer se precipita en el azar: -

el alma que es, y se sumerge en el devenir; la que posee, y quiere sumergirse en el querer y desear: -

la que huye de sí misma, que a sí misma se da alcance en los círculos más amplios; el alma más sabia, a quien más dulcemente habla la necedad- -

la que más se ama a sí misma, en la que todas las cosas tienen su corriente y su contracorriente, su flujo y su reflujo: - oh, ¿cómo no iba el alma más elevada a tener los peores parásitos?

 20

Oh hermanos míos, ¿acaso soy cruel? Pero yo digo: ¡a lo que está cayendo se le debe incluso dar un empujón!

Todas estas cosas de hoy - están cayendo, decaen: ¡quién querría sostenerlas! Pero yo - ¡yo quiero darles además un empujón!

¿Conocéis vosotros la voluptuosidad que hace rodar las piedras en profundidades cortadas a pico? - Estos hombres de hoy: ¡mirad cómo ruedan a mis profundidades!

¡Un preludio de actores mejores soy yo, oh hermanos míos! ¡Un ejemplo! ¡Obrad según mi ejemplo!

Y a quien no le enseñéis a volar, enseñadle - ¡a caer más de prisa!

 21

Yo amo a los valientes: mas no basta ser un mandoble, - ¡hay que saber también a quién se dan los mandobles!

Y a menudo hay más valentía en contenerse y pasar de largo: ¡a fin de reservarse para un enemigo más digno!

Debéis tener sólo enemigos que haya que odiar, pero no enemigos que haya que despreciar: tenéis que estar orgullosos de vuestro enemigo: así lo he enseñado ya una vez.

Para un enemigo más digno, oh amigos míos, debéis reservaros: por ello tenéis que pasar de largo junto a muchas cosas, -

- especialmente junto a mucha chusma, que os mete en los oídos ruido de pueblo y de pueblos.

¡Mantened puros vuestros ojos de su pro y de su contra., En ellos hay mucha justicia, mucha injusticia: quien se detiene a mirar se pone colérico.

Ver, golpear - esto es aquí una sola cosa: ¡por ello, marchad a los bosques y dejad dormir vuestra espada!

¡Seguid vuestros caminos! ¡Y dejad que el pueblo y los pueblos sigan los suyos! - ¡caminos oscuros en verdad, en los cuales no relampaguea ya ni una sola esperanza!

¡Que domine el tendero allí donde todo lo que brilla - es oro de tenderos! Ya no es tiempo de reyes: lo que hoy se llama a sí mismo pueblo no merece reyes.

Ved cómo estos pueblos actúan ahora, también ellos, igual que los tenderos: ¡rebuscan las más mínimas ventajas incluso en todos los desperdicios!

Se acechan mutuamente, se espían unos a otros, - a esto lo llaman «buena vecindad». Oh bienaventurado tiempo remoto en que un pueblo se decía a sí mismo: «¡yo quiero ser el señor - de otros pueblos!»

Pues, hermanos míos: ¡lo mejor debe dominar, lo mejor quiere también dominar! Y donde se enseña otra cosa, allí - falta lo mejor.

 22

Si ésos - tuviesen gratis el pan, ¡ay! ¿Tras de qué andarían ésos gritando? Su sustento - es su verdadero entretenimiento; ¡y la vida debe resultarles difícil!

Animales de presa son: ¡en su «trabajar» - hay también robo, en su «merecer» - hay también engaño! ¡Por eso la vida debe resultarles difícil!

Deben hacerse mejores animales de presa, más sutiles, más inteligentes, más semejantes al hombre: el hombre es, en efecto, el mejor animal de presa.

A todos los animales les ha robado ya el hombre sus virtudes: por eso, de todos los animales es el hombre el que ha tenido la vida más difícil.

Ya sólo los pájaros están por encima de él. Y cuando el hombre aprenda a volar, ¡ay! ¡hasta qué altura - volará su rapacidad!

 23

Así quiero yo que sean el hombre y la mujer: el uno, apto para la guerra, la otra, apta para dar a luz, mas ambos aptos para bailar con la cabeza y con las piernas.

¡Y demos por perdido el día en que no hayamos bailado al menos una vez! ¡Y sea falsa para nosotros toda verdad en la que no haya habido una carcajada!

 24

Vuestro enlace matrimonial: ¡Tened cuidado de que no sea una mala conclusión! Habéis soldado con demasiada rapidez: ¡por eso de ahí se sigue -el quebrantamiento del matrimonio!

¡Y es mejor quebrantar el matrimonio que torcer el matrimonio, que mentir el matrimonio! - Así me dijo una mujer: «Es verdad que yo he quebrantado el matrimonio, ¡pero antes el matrimonio me había quebrantado a mí»

Siempre he encontrado que los mal apareados eran los peores vengativos: hacen pagar a todo el mundo el que ellos no puedan ya correr por separado.

Por ello quiero yo que los honestos se digan uno a otro: «Nosotros nos amamos: ¡veamos si podemos continuar amándonos! ¿O debe ser una equivocación nuestra promesa?»

- «¡Dadnos un plazo y un pequeño matrimonio, para que veamos si somos capaces del gran matrimonio! ¡Es una gran cosa estar dos siempre juntos!»

Así aconsejo yo a todos los honestos; ¡y qué sería mi amor al superhombre y a todo lo que debe venir si yo aconsejase y hablase de otro modo!

No sólo a propagaros al mismo nivel, sino a propagaros hacia arriba- ¡a eso, oh hermanos míos, ayúdeos el jardín del matrimonio!

25

El que ha llegado a conocer los viejos orígenes acabará por buscar manantiales del futuro y nuevos orígenes.

Oh hermanos míos, no pasará mucho tiempo  y nuevos pueblos nacerán y nuevos manantiales se precipitarán ruidosamente en nuevas profundidades.

El terremoto, en efecto, - ciega muchos pozos y provoca gran sequedad: y también saca a luz energías y secretos ocultos.

El terremoto pone de manifiesto nuevos manantiales. En el terremoto de viejos pueblos emergen manantiales nuevos.

Y en torno a quien entonces grita: «He aquí un pozo para muchos sedientos, un corazón para muchos anhelosos, una voluntad para muchos instrumentos»: — en torno a ése se reúne un pueblo, es decir: muchos experimentadores.
 

Quién puede mandar, quién tiene que obedecer - ¡eso es lo que aquí se experimenta! ¡Ay, con qué búsquedas y adivinaciones y fallos y aprendizajes y reexperimentos tan prolongados!

La sociedad de los hombres: es un experimento, así lo enseño yo, una prolongada búsqueda: ¡y busca al hombre de mando! -

-un experimento, ¡oh hermanos míos! ¡Y no un «contrato»! ¡Romped, rompedme tales palabras de los corazones débiles y de los amigos de componendas!


26

¡Oh hermanos míos! ¿En quiénes reside el mayor peligro para todo futuro de los hombres? ¿No es en los buenos y justos? -

-en aquellos que dicen y sienten en su corazón: «nosotros sabemos ya lo que es bueno y justo, y hasta lo tenemos; ¡ay de aquellos que continúan buscando aquí!»

Y sean cuales sean los daños que los malvados ocasionen: ¡el daño de los buenos es el daño más dañino de todos.

Y sean cuales sean los daños que los calumniadores del mundo ocasionen: el daño de los buenos es el daño más dañino de todos.

Oh hermanos míos, en cierta ocasión uno miró dentro del corazón de los buenos y justos, y dijo: «Son fariseos». Pero no le entendieron.

A los buenos y justos mismos no les fue lícito entenderle: su espíritu está prisionero de su buena conciencia. La estupidez de los buenos es insondablemente inteligente.

Pero ésta es la verdad: los buenos tienen que ser fariseos, - ¡no tienen opción!

¡Los buenos tienen que crucificar a aquel que se inventa su propia virtud! ¡Esta es la verdad!

Mas el segundo que descubrió su país, el país, el corazón y el terruño de los buenos y justos: ése fue el que preguntó: «¿A quién es al que más odian éstos?»

Al creador es al que más odian: a quien rompe tablas y viejos valores, al quebrantador - llámanlo delincuente

Los buenos, en efecto, - no pueden crear: son siempre el comienzo del final: -

crucifican a quien escribe nuevos valores sobre nuevas tablas, sacrifican el futuro a sí mismos, - ¡crucifican todo el futuro de los hombres!

Los buenos - han sido siempre el comienzo del final. -

27

Oh hermanos míos, ¿habéis entendido también esta palabra? ¿Y lo que en otro tiempo dije acerca del «último hombre»? - -

¿En quiénes reside el máximo peligro para todo el futuro de los hombres? ¿No es en los buenos y justos?

¡Romped, destrozadme a los buenos y justos! - Oh hermanos míos, ¿habéis entendido también esta palabra?


28

¿Huís de mí? ¿Estáis espantados? ¿Tembláis ante esta palabra?

Oh hermanos míos, cuando os he mandado destrozar a los buenos y las tablas de los buenos: sólo entonces es cuando yo he embarcado al hombre en su alta mar.

Y ahora llegan a él el gran espanto, el gran mirar a su alrededor, la gran enfermedad, la gran náusea, el gran mareo.

Falsas costas y falsas seguridades os han enseñado los buenos; en mentiras de los buenos habéis nacido y habéis estado cobijados. Todo está falseado y deformado hasta el fondo por los buenos.

Pero quien ha descubierto el país «hombre» ha descubierto también el país «futuro de los hombres». ¡Ahora vosotros debéis ser mis marineros, bravos, pacientes!

¡Caminad erguidos a tiempo, oh hermanos míos, aprended a caminar erguidos! El mar está tempestuoso: muchos quieren servirse de vosotros para volver a erguirse.

El mar está tempestuoso: todo está en el mar. ¡Bien!

¡Adelante! ¡Viejos corazones de marineros!

¡Qué importa el país de los padres! ¡Nuestro timón quiere dirigirse hacia donde está el país de nuestros hijos! ¡Hacia allá lánzase tempestuoso, más tempestuoso que el mismo mar, nuestro gran anhelo! -

 

29

«¡Por qué tan duro! -dijo en otro tiempo el carbón de cocina al diamante; ¿no somos parientes cercanos?» -

¿Por qué tan blandos? Oh hermanos míos, así os pregunto yo a vosotros: ¿no sois vosotros - mis hermanos?

¿Por qué tan blandos, tan poco resistentes y tan dispuestos a ceder? ¿Por qué hay tanta negación, tanta renegación en vuestro corazón? ¿Y tan poco destino en vuestra mirada?

Y si no queréis ser destinos ni inexorables: ¿cómo podríais - vencer conmigo?

Y si vuestra dureza no quiere levantar chispas y cortar y sajar: ¿cómo podríais algún día - crear conmigo?

Los creadores son duros, en efecto. Y bienaventuranza tiene que pareceros el imprimir vuestra mano sobre milenios como si fuesen cera, -

- bienaventuranza, escribir sobre la voluntad de milenios como sobre bronce, - más duros que el bronce, más nobles que el bronce. Sólo lo totalmente duro es lo más noble de todo.

Esta nueva tabla, oh hermanos míos, coloco yo sobre vosotros: ¡haceos duros!

 

30

!Oh tú voluntad mía! ¡Tú viraje de toda necesidad, tú necesidad mía! ¡Presérvame de todas las victorias pequeñas!

¡Tú providencia de mi alma, que yo llamo destino! ¡Tú que estás dentro de mí! ¡Tú que estás encima de mí! ¡Presérvame y resérvame -para un gran destino!

Y tu última grandeza, voluntad mía, resérvatela para tu último instante, - ¡para ser inexorable en tu victoria! ¡Ay, quién no ha sucumbido a su victoria!

¡Ay, a quién no se le oscurecieron los ojos en ese crepúsculo ebrio! ¡Ay, a quién no le vaciló el pie y desaprendió, en la victoria, - a estar de pie! -

- Que yo esté preparado y maduro alguna vez en el gran mediodía: preparado y maduro como bronce ardiente, como nube grávida de rayos y como ubre hinchada de leche: -

preparado para mí mismo y para mi voluntad más oculta: como un arco ansioso de su flecha, como una flecha ansiosa de su estrella: -

como una estrella preparada y madura en su mediodía, ardiente, perforada, bienaventurada gracias a las aniquiladoras flechas solares: -

-como el sol mismo, y como una inexorable voluntad solar, ¡dispuesto a aniquilar en la victoria!

¡Oh voluntad, viraje de toda necesidad, tú necesidad mía! ¡Resérvame para una gran victoria!

 


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