Segunda parte:

 

Cap II: Las entidades concretas de la lengua: los signos.

 

i) La entidad lingüística no existe más que gracias a la asociación del significado y del significante.

Analogía del agua: es emergente de la combinación de oxígeno e hidrógeno. Nos lleva al carácter vincular de la lengua y nos aleja de cualquier pretendida abstracción que Saussure rechaza explícitamente[DN1] .

 

ii) Las entidades lingüísticas o unidades son las que se oponen [DN2] en el mecanismo de la lengua. Dificultad de delimitar las unidades que no deben confundirse con las palabras.

 

Método de delimitación:

 

La unidad no es algo pre-dado (a-priori) sino que es localizable en un proceso contextualizado (analogía cuántica del electrón).

 

A pesar de la suposición habitual de que la palabra es la unidad lingüística Saussure muestra que esto no es así:

           

Cheval            Chevaux         Difieren el sonido y el concepto

            Mwa (mois)   mwaz (mois)  Difiere el sonido pero no el concepto

            Muchas palabras son unidades complejas: sufijos-prefijos- etc.

            Hay unidades mayores que palabras: porta-plumas, “por favor”, “ha sido”

 

“No podernos ni dispensarnos de conocerlas ni dar un paso sin recurrir a ellas; y sin embargo su deslindamiento es un problema tan delicado, que preguntamos si tales unidades existen en realidad”.(135[DN3] )

 

El lenguaje no está exento de la problemática general de la “unidad” es decir de la definición entendida como la operación humana de “acto definitorio”  en un modo de interacción concreto.

Cap III

 

Identidad, realidad, valores

 

A) Identidad

 

Si la correspondencia de los trozos fónicos prueba la identidad, la recíproca no es cierta puede haber identidad sin correspondencia. Ej: “señores!!” (variaciones fónicas con mantenimiento de identidad); “adoptar” (variaciones conceptuales con mantenimiento de identidad).

 

Este ítem nos plantea nuevamente la cuestión de la dinámica, desde otro ángulo distinto al de la unidad. Entra en juego el “interpretante” como actor sensible (detector de identidades y diferencias).

 

La multidimensionalidad dinámica del lenguaje entra en juego tanto para la problemática de la unidad, como para la de la identidad y la de la realidad.

 

Ej. “Expreso de París de las 8. 45 hs” 

Dominios de experiencia, Sensibilidad, objetivos-----Juego del lenguaje. (puede ser diferente el significado para un usuario, que para un maquinista, o inspector). Sassure privilegió la “forma” tal vez desmedidamente para una mirada contemporánea más sutil (que sólo puede ser más sutil gracias al mundo de posibilidades que él abrió[DN4] .

 

“Lazo entre dos empleos de la misma palabra no se basa ni en la identidad material, ni en la exacta semejanza de sentidos, sino en elementos que habrá que investigar y que nos harán llegar a la naturaleza verdadera de las unidades lingüísticas”. (137)

 

Los términos marcados con negritas muestran el lastre de la metafísica identitaria y hacen un obstáculo casi insalvable para una comprensión diferente del problema. Si seguimos el análisis de Saussure a fondo veremos que no hay unidades en el sentido tradicional del término (partícula elemental) sino más bien “campos de posibles”. Los términos “misma” y “exacta” denotan también el lastre de un pensamiento fijista y esencialista. Sussure tendrá que recurrir a multiplicidad de metáforas para intentar “deslastrar” su concepción (los estructuralistas harán caso omiso de ellas, en su gran mayoría).

 

B) ¿Qué es una realidad sincrónica?

 

La realidad ha dejado de ser obvia, hay que preguntar por ella.

“La distinción de las palabras en sustantivos, verbos, adjetivos, etc., no es una realidad lingüística innegable.”(138)

 

Ej: “ces gants son bon marche” (esos guantes son baratos)

Esta frase nos pone en relación inevitable con la multidimensionalidad del fenómeno linguísitico. “Bon marche” se comporta como adjetivo en la dimensión semántica (eso lleva a traducirlo como barato) pero pero no cumple con los parámetros gramáticos para admitirlo en el “ser”: está compuesto por dos palabras, su ubicación es simpre posterior, es invariable. ¿no será entonces que lo que no funciona es la categoría de “ser” al menos en infintivo? Y si no sirve ¿cómo y porqué ha parecido o aún a la mayoría hoy le parece que funciona? No responder a esta pregunta es el colmo (muy habitual) del constructivismo.

 

“Así la lingüística trabaja sin cesar con conceptos forjados los gramáticos, y sin saber si corresponden realmente a factores constitutivos del sistema de la lengua ¿pero cómo saberlo? “(138)

 

Construir la “lingüística sincrónica” implica configurarla, instituir un orden y dar cuenta del mismo (a qué se considera abstracto y a qué concreto). Se establecen dos fenomenología diferentes la del “orden descriptivo” (abstracta” y la del orden constitutivo (orgánica o encarnada). (ver artículo de orden de David Bohm).

 

C) Valores

 

“Una comparación más con el juego de ajedrez nos hará comprender. Tomemos un caballo: ¿es por sí mismo un elemento del juego? Seguramente no, porque con su materialidad pura, fuera de su casilla y las demás condiciones del juego, no representa nada para jugador, y no resulta elemento real y concreto más que una vez que esté revestido de su valor y haciendo cuerpo con él.  Supongamos que en el transcurso de una partida esta pieza viene a ser destruida o extraviada: ¿se la puede reemplazar por otra equivalente? Ciertamente: no sólo otro caballo, hasta cualquier figura sin semejanza alguna con él será declarada idéntica, con tal de que se le atribuya el mismo valor. Se ve, pues, que en los sistemas semiológicos, como la lengua, donde los elementos se mantienen recíprocamente en equilibrio según reglas determinadas, la noción de identidad se confunde con la de valor y recíprocamente.” (139)

 

 

Al conectar identidad y valor se abre la posibilidad a un pensamiento dinámico y emergentista. No hay identidad ni valor a priori, se establecen en acto en un juego lingüístico dado. Las reglas son previas  (pero no a-priori) [DN5] y no determinan el resultado aún cuando son condición de posibilidad del mismo.

 

El valor de un signo no está determinado por su unión a un significado particular, sino por la totalidad del sistema lingüístico usado por la comunidad.

El valor es una producción sistémica y no el resultado de una relación individual entre significado y significante.

 

La lingüística es un “dominio inter-medio”:

 

Podemos representar el hecho lingüístico en su conjunto, es decir, la lengua, como una serie de subdivisiones contiguas marcadas a la vez sobre el plano indefinido de las ideas confusas y sobre el no menos indeterminado de los sonido. (140[DN6] )

 

 

La lingüística trabaja, pues, en el terreno limítrofe dónde los elementos de dos órdenes se combinan; esta combinación produce una forma, no una sustancia. (142)

 

Además, la idea de valor, así determinada, nos muestra cuán ilusorio es considerar un término sencillamente como la unión de cierto sonido con cierto concepto. Definirlo así sería aislarlo del sistema del que forma parte; sería creer que se puede comenzar por los términos y construir el sistema haciendo la suma, mientras que, por el contrario, hay que partir de la totalidad solidaria [DN7] para obtener por análisis los elementos que encierra. 

 

¿en qué se diferencia el valor de lo que se llama significación? El valor, tomado en su aspecto conceptual, es sin duda un elemento de la significación y es muy difícil saber cómo se distingue la significación a pesar de estar bajo su dependencia.(143)

 

Principio paradójico del valor:

 

Los valores están siempre constituidos por : 1°) una cosa desemejante susceptible de ser trocada por otra cuyo valor está por determinar y 2°) por cosas similares que se pueden comparar con aquella cuyo valor está por ser.(144)

 

Ej. del dinero: se puede cambiar por objetos (1) y  además tiene un sistema de cambio por dinero (sistema de equivalencias de pesos, centavos, etc.)

 

Algunos ejemplos mostrarán que es así como efectivamente sucede. El español carnero o el francés mouton pueden tener la misma significación que el inglés sheep, pero no el mismo valor, y eso por varias razones, en particular porque al hablar de una porción de comida ya cocinada y servida a la mesa. El inglés dice mutton  y no sheep. La diferencia de de valor entre sheep y mounton o carnero consiste en que sheep tiene junto a sí un segundo término, lo cual no sucede con palabra francesa ni con la española. 145

 

Lo que hemos dicho de las palabras se aplica a todo termino de la lengua, por ejemplo, a las entidades gramaticales. Así, el valor de un plural en español o francés no coincide con el del sánscrito

 

La introducción de la noción de valor quiebra la metáfora representacionalista que liga término-objeto (con ella la noción de referencia lineal y también la distinción entre denotación y connotación en su modalidad tradicional).

 

Si las palabras estuvieran encargadas de representar conceptos dados de antemano, cada uno de ellos tendría, de lengua a lengua, correspondencias exactas para el sentido; pero no es así. 146

 

En todos estos casos, pues, sorprendemos, en lugar ideas dadas de antemano, valores que emanan del sistema. 147

 

 


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 [DN1] Las relaciones son concretas aún cuando son inmateriales. Pertenecen a la fenomenología constitutiva (Bohm) de la lengua.

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 [DN2] Oposición agonística múltiple y no exclusivamente antagonista-dicotómica.

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 [DN3] Existen pero no en abstracto, sino cuando estamos hablando. Aún en ese momento su existencia es producto del “acto que las hace existir”. Al hablar el campo de posibles se actualiza y es posible realizar la operación de distinción.

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 [DN4] Probablemente se debió a la necesidad de enfatizar lo formal-sistémico del lenguaje por sobre lo fónico. También puede haber pesado el hecho de que su interés era el de un lingüista fundando la disciplina y no el de un filósofo generalista preocupado por el sentido como Wittgenstein.

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 [DN5] Esto significa que si bien hay reglas estas no implican un destino marcado, sino tan sólo una condición de posibilidad pues las reglas pueden cambiar, nuevas opciones pueden surgir, otras abandonarse y en cada momento el sistema total se reconfigura.

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 [DN6] La lengua se determina al hablar (en situación) fuera de ella su  estado es magmático (nube de posibles)

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 [DN7] El problema es que no hay tal “totalidad solidaria” especificable y estable desde la cual proceder por análisis. Es en este punto donde los enfoques de la complejidad pueden proveer nuevas metáforas para comprender el fenómeno lingüístico en su multidimensionalidad  dinámica. “Colapso de la función de onda”, Reglas de diverso nivel de especificación y emergencia, Relación Magma y configuración, Desacople entre determinación de la regla y predicción, Etc. Estamos siempre “entre” en una dimensión que no puede ser nunca “cero” ni tampoco “infinito” (como en la estadística en que O y 1 no son valores reales sino límites-marco)