Caos y orden subterráneo, nuevas ideas para Tokio

Torre "twist", con sus niveles de subsuelosLa nota firmada por Salvador Pérez Arroyo para el diario abc de Madrid fue seleccionada por nuestro sitio asociado español ArqWeb. En ella, el autor pasa revista a algunas de las propuestas más innovadoras que hoy intentan dar solución al proverbial caos urbano de la metrópolis nipona.

Por Salvador Pérez Arroyo
(abc, 15-03-02)

Caos y orden subterráneo, nuevas ideas para Tokio
Nos cuenta Marc Treib, profesor americano de arquitectura, su primera impresión cuando visitó Tokio y se quedó perplejo por la dificultad para orientarse en una ciudad en la que no se tiende a dar nombres a las calles y además los números no se organizan secuencialmente. Muchas personas hablan en los mismos términos en su primera visita a este lugar. Tokio es un soporte en el que cabe todo. Donde las formas de la arquitectura poco pueden hacer para ocultar u ordenar el caos aparente de una masa heterogénea de más de doce millones de habitantes. De esta ciudad siempre impresiona la heterogeneidad de su arquitectura y la presencia constante de anuncios, olores y sensaciones particulares. En Tokio la posibilidad de espacio privado es difícil de conseguir, se alquilan por ello pequeños espacios en hoteles, para que incluso los matrimonios puedan huir del hacinamiento familiar y disfrutar de un tiempo a solas.

Fue Tadao Ando quien en la casa Kidosaki en 1987 plantea la necesidad de volcar todo el espacio hacia el interior, construyendo una serie de patios que protegen las distintas unidades de viviendas. De este modo la conexión con la naturaleza de sus ocupantes es más vertical que horizontal. Tadao Ando parece negar la ciudad y piensa en sus edificios como santuarios de meditación y recogimiento.

Ideas para TokioSi la superficie puede ser caótica y densa, la ciudad encuentra su sistema de orientación sirviéndose de un plano de suburbano perfectamente ordenado y clasificado, copiado del de Londres. De este modo el transporte, trazado con la libertad relativa de su época reciente de construcción, olvida la trama de la vieja ciudad conocida como Edo y la posterior de la ciudad Tokugawa del siglo XVIII y proporciona un sistema libre de orientación bajo tierra. La casa que buscamos estará cerca de una parada del metro y se encontrará utilizando la aparatosa arquitectura existente o los planos perfectamente elaborados de cada distrito. La velocidad enriquece el mundo según decía Marinetti y Tokio es una ciudad veloz.

El arquitecto Mike Webb ha intentado representar la velocidad en uno de los trabajos más sugerentes de su obra Space Bleeds. La velocidad aparece en él en conexión con la densidad del espacio. Parece que quiere establecer una relación en las dos direcciones, como si la densidad se pudiera combatir con la movilidad. Algo así como un tiempo compartido tal y como pueden realizar los ordenadores.

Nos impresionan estas ciudades estratificadas, de tan alta densidad tan cargadas de edificios y vías de comunicación. No podemos olvidar que en el 2050 la población mundial será de ocho billones de habitantes y que más de la mitad vivirán en ciudades en las que será preciso pensar nuevas fórmulas constructivas próximas a las utopías de Soleri con sus ciudades de formas orgánicas llenas de grandes torres y contenedores como hormigueros o las propuestas de ciudades marinas como la Sea City de Moggridge y Martin, sin olvidar las ideas de ciudades similares flotantes de Kikutaké, Tange o Paul Maymont. La ciudad se desarrolla a partir de unos límites contra la naturaleza, pero en el umbral del milenio tendríamos que estudiar la relación entre densidad y equilibrio, entre densidad y velocidad y entre equilibrio y sistemas de transporte. Según el entomólogo Erwin si la destrucción de los ecosistemas sigue a este ritmo en pocos cientos de años en la Tierra sólo quedarán vivos algunas clases de moscas y cucarachas caseras.

Frente a estas profecías con las que cruzamos el fin de este milenio tenemos que confiar en nuestra capacidad para ordenar y controlar los problemas crecientes de nuestras ciudades. La complejidad lingüística e informativa. Las infraestructuras pueden ser por su naturaleza un sistema para conseguirlo. En general somos muy críticos con los espacios subterráneos pero es preciso comprender que en ciudades como las que estamos mencionando, el subsuelo puede ser el único sistema para conseguir comunicar y aumentar las velocidades de movimiento es decir disminuir la densidad real.

Noami Sato nació en Tokio en 1955, donde se diplomó como arquitecto y desde entonces trabajó como arquitecto con Kiyonori Kikutaké y posteriormente con Pei y Vinoly. Sus trabajos, que hoy reproducimos, están relacionados con la nueva política urbanística de Tokio, cuyas autoridades locales han decidido mejorar el sistema de comunicación con ciudades satélites evitando el crecimiento concéntrico de esta ciudad y abandonando la idea de construir vías elevadas que no sólo eran un obstáculo visual sino que eran una fuente de polución y destrucción del paisaje urbano.

Este cambio de política permitirá eliminar ruidos y problemas ambientales conectando tanto radialmente como con anillos perimetrales todas las zonas satélites con Tokio y entre ellas mismas. Las autopistas canalizan distintos tipos de tráfico con alvéolos dedicados al gran tráfico pesado y al más ligero. En la actualidad se realiza la primera autopista de once kilómetros de longitud a treinta metros de profundidad en la que es necesario colocar ventilaciones cada kilómetro y medio. Necesitará este tramo un conjunto aproximado de ocho torres. Cada torre tiene una mínima dimensión de siete metros por quince de base y alturas de 45 metros, es decir unos quince pisos. Estas piezas gigantes de mobiliario urbano afloran en esta primera vía en calles de gran anchura, casi cuarenta metros, con lo que no se produce una gran invasión visual en una ciudad por otra parte acostumbrada a las superposiciones.

Noami Sato ha realizado una serie de propuestas de torres. Estos elementos con un cierto carácter medieval se convertirán en una referencia urbana, una marca en el paisaje que ayudará a orientar a los ciudadanos de la ciudad del mismo modo que hoy sirve el suburbano. Sus estilos son diversos quizás por aquello que ya adelantara el arquitecto japonés Takeyama «la presencia colectiva de la ciudad absorberá y dominará cualquier expresión individual». Es manifiesta la poca relevancia que los distintos estilos pueden producir en un conjunto urbano tan grande y caracterizado por la más espectacular simbiosis de culturas.

Hemos seleccionado dos torres entre ellas: la que el autor llama Twist, girada de modo que enfatiza la tensión de la función vertical y genera una serie de reflejos dinámicos, y la más hermosa, sin duda, que es la conocida como Ivy & Wood que es en realidad como un pérgola vertical apta para que crezcan las plantas hasta una altura determinada. La escultora Darya Von Berner ha realizado al tiempo y sin tener noticias de este trabajo una propuesta muy parecida, en este caso con una reja cilíndrica en la que se permite también el crecimiento de las plantas. Su torre tiene cuarenta metros de altura y encierra unos pequeños bancos para la meditación. Estos bancos dotados de un espejo colocado en el suelo permiten al visitante ver el cielo envuelto en la reja de la estructura vegetal.

Es curiosa la coincidencia en la búsqueda de elementos verticales. La verticalidad aparece también en la obra de Tadao Ando, el pozo que simboliza en la filosofía de Von Berner el mito de Narciso, o la torre como un sistema privado de acotar el cielo. Susan Yelavich menciona en un artículo City Spirit and Form el problema no resuelto entre los dos arquetipos urbanos, la imagen del Edén y sus jardines y la de la nueva Jerusalén como ciudad del cielo. Reyes Mate, profesor de filosofía, ha escrito un libro, De Atenas a Jerusalén en el que habla de la evolución del pensamiento filosófico occidental y describe la aportación de pensadores como Cohen o Rosenzweig, valorando la responsabilidad sobre la libertad. La ciudad ordenada sobre la naturaleza como una fórmula para cruzar el milenio.