"La ley de la razón y la ley del amor son una y la misma", escribió Charles S. Peirce en un artículo en Science en 1900. El amor es —explicaba el fundador del pragmatismo— la transformación de la razón en la esfera emocional, pues en última instancia amor y razón vienen a ser esencialmente la misma cosa. De hecho, el sello distintivo de quienes buscan de corazón la verdad es que a su alrededor siembran la paz y no la guerra o la desavenencia.