MAQUIAVELO,
Nicolás: El príncipe (1513), Madrid,
Biblioteca E. D. A. F., 1984, fragmentos.
Compendia:
Eugenio Tait
ÍNDICE
Cap I Cuántos géneros hay de
principados, y por qué medios se adquieren.
Cap. II De
los principados heredados.
Cap. III De
los principados mixtos.
Cap. IV Por
qué el reino de Darío, conquistado por Alejandro, no se levantó contra los
sucesores de éste después de su muerte.
Cap. V Cómo han de gobernarse las
ciudades o principados que, antes de ser conquistados, se regían por sus propias
leyes.
Cap.
VI De los nuevos estados que
un príncipe adquiere por su valor y por sus propias armas.
Cap.
VII De los principados nuevos
que se adquieren con las fuerzas de otro o por un efecto de buena fortuna.
Cap.
VIII De aquellos que se han
elevado a la soberanía por medio de maldades.
Cap. IX De
los principados civiles.
Cap. X Cómo
deben graduarse las fuerzas de los gobiernos.
Cap. XI De
los principados eclesiásticos.
Cap. XII De
las diferentes especies de milicia y de los soldados mercenarios.
Cap. XIII De
las tropas auxiliares, mixtas y nacionales.
Cap. XIV De
las obligaciones de un príncipe con respecto a la milicia.
Cap. XV Por
qué cosas los hombres, y en particular los príncipes, merecen ser alabados o vituperados.
Cap. XVI De
la liberalidad y de la parsimonia.
Cap.
XVII De la crueldad y de la
clemencia: y si vale más ser amado que temido.
Cap. XVIII Si
los príncipes deben ser fieles a sus tratados.
Cap. XIX Que
el príncipe ha de evitar que se le menosprecie y aborrezca.
Cap.
XX Si las fortalezas y otros
medios que parecen útiles a los príncipes lo son en realidad.
Cap. XXI Por
qué medios consigue un príncipe hacerse estimar.
Cap. XXII De
los ministros.
Cap. XXIII Cómo
se debe huir de los aduladores.
Cap. XXIV Por
qué los príncipes de Italia han perdido sus estados.
Cap.
XXV ¿Qué influjo tiene la
fortuna en las cosas de este mundo, y de qué modo se le puede hacer frente
siendo adversa?
Cap. XXVI Exhortación
para librar a Italia del yugo de los extranjeros.
Cap I Cuántos géneros hay de principados,
y por qué medios se adquieren.
"Todos
los estados, todas las soberanías que tienen o que han tenido autoridad sobre
los hombres, han sido y son, o repúblicas, o principados."
Cap.
II De los principados heredados.
"[...]
es mucho menos difícil mantener los estados hereditarios, [...]. La misma
antigüedad y duración de un gobierno desvanece los deseos y disminuye las
ocasiones de mudarle, [...]."
Cap.
III De los principados mixtos.
"[...]
un príncipe, aunque tenga fuerzas, necesita del favor y benevolencia de los
habitantes para entrar y mantenerse en el país adquirido. [...]"
"[Con
respecto a la adquisición de nuevos estados, lo] primero que se debe considerar
es si este último confina con los otros, y se habla en ambos la misma lengua o no.
[...]"
"[...]
El soberano que adquiere esta clase de estados necesita atender a dos cosas
solamente, si quiere conservarlos: la primera es, como queda dicha, el que se
haya extinguido la antigua dinastía; y la otra, que no altere sus leyes, ni
aumente las contribuciones. [...]"
"[...]
cuando el soberano está presente, ve nacer los desórdenes, y los remedia al
instante; pero estando ausente, muchas veces no los conoce hasta que son tan
grandes que ya no puede remediarlos. [...]"
"[Las
penas] sólo serán gravosas a aquellos individuos particulares que le inspiren
recelos, o que tratase de castigar, despojándoles de sus haciendas y dándoselas
a otros moradores nuevos más seguros. De este modo, como siempre es corto el
número de los despojados, y éstos en adelante no podrán causar daño por haber
quedado pobres y dispersos, se logra más fácilmente que se mantengan sosegados
todos los demás, como suelen estarlo por lo regular, no habiendo sufrido
perjuicio alguno, y temiendo, si llegan a inquietarse, la suerte de los
primeros. [...]"
"[...]
es necesario ganar la voluntad de los hombres, o deshacerse de ellos; porque,
si se les causa una falta ligera, podrán luego vengarla; pero arruinándolos,
quedan imposibilitados de tomar venganza. [...]"
"Debe
también el nuevo soberano de un estado distante, y diferente del suyo,
constituirse en defensor y jefe de los príncipes vecinos más endebles, [...].
La razón es muy sencilla, pues al extranjero recién venido se le reúnen siempre
los menos fuertes, por cierto motivo de envidia que los anima contra el más
poderoso. De modo que, sin esfuerzo alguno, logra el invasor atraerlos a su
partido."
"[...]
el tiempo todo lo arrastra, y puede traer tras de sí tanto el bien como el mal,
[...]."
"Cometió,
pues, el rey Luis cinco faltas absurdas en Italia: aumentó la fuerza de una
potencia grande, y destruyó las potencias pequeñas; llamó a un extranjero muy
poderoso; no vino a vivir en Italia, ni hizo uso de las colonias. [...]"
"[...]
nunca debe dejarse empeorar un mal por evitar una guerra, [...]."
"[...]
el príncipe que procura el
engrandecimiento de otro labra su ruina, porque claro está que para ello ha
de emplear sus propias fuerzas o su debilidad, [...]."
Cap. IV Por
qué el reino de Darío, conquistado por Alejandro, no se levantó contra los
sucesores de éste después de su muerte.
"[...]
todos son esclavos del príncipe y allegados suyos, es difícil corromperlos; y
aun cuando se los ganase, se conseguiría poca ayuda, [...]."
Cap. V Cómo
han de gobernarse las ciudades o principados que, antes de ser conquistados, se
regían por sus propias leyes.
"Tres
medios tiene el conquistador para conservar los estados adquiridos en que
concurren las circunstancias ya explicadas, y que están acostumbrados a
gobernarse por sus leyes particulares, bajo un gobierno liberal: el 1º, es
destruirlos; el 2º, fijar su residencia en ellos; el 3º, dejarles sus leyes,
exigir un tributo y constituir un gobierno, [...]."
"[...]
Se logra también mucho más fácilmente conservar una ciudad acostumbrada a
gobernarse por sus propias leyes, [...]."
"Cualquiera,
pues, que llegue a hacerse dueño de una ciudad acostumbrada a gozar de su
libertad, y no la destruya, debe temer que será destruido por ella. [...]"
"Pero
cuando las ciudades o las provincias están acostumbradas a vivir sujetas a un
príncipe, cuya dinastía se haya extinguido, como ya están acostumbrados a la
obediencia, y por otra parte privadas de su soberano legítimo, no son capaces
de avenirse para elegir otro nuevo, ni tienen disposición para llegar a
proclamarse libres; siendo, por consiguiente, más lentas y remisas en tomar las
armas, [...]."
Cap. VI De
los nuevos estados que un príncipe adquiere por su valor y por sus propias
armas.
"[...]
Casi siempre caminan los hombres por sendas trilladas antes por otros, y casi
no obran por sí, sino por imitación; [...]."
"[...]
se ha visto también sostenerse mejor aquel que ha contado menos con su fortuna;
[...]."
"[...]
de suerte que el príncipe se expone a tantos riesgos por la calidad de sus
enemigos como por la de sus defensores."
"[...]
triunfarán todos los profetas armados, [...]."
Cap. VII De
los principados nuevos que se adquieren con las fuerzas de otro o por un efecto
de buena fortuna.
"Poco
trabajo cuesta conseguir un principado a aquellos que de simples particulares
son levantados a él por especial favor de la fortuna, y sin presentárseles el
menor obstáculo; pero si han de conservarle después de alcanzado, tendrán que
vencer muchas y grandes contrariedades. [...]"
"[Hay]
dos modos de ascender a la soberanía, o por un efecto de la fortuna o por el
talento, [...]."
"[...]
porque los hombres nos ofenden o por odio o por miedo. [...]"
Cap. VIII De
aquellos que se han elevado a la soberanía por medio de maldades.
"Paréceme
conveniente ahora hablar de otros dos modos que hay de adquirir la soberanía,
independientes en parte de la fortuna y del mérito, [...]. El primero consiste
en ascender a la soberanía por medio de alguna gran maldad; y el segundo se
efectúa cuando un simple particular es elevado a la dignidad de príncipe de su
patria por el voto general de sus conciudadanos. [...]"
"Necesítase,
pues, que el usurpador de un estado cometa de un golpe todas cuantas crueldades
exija su propia seguridad para no repetirlas: de este modo se asegurará la
obediencia de sus súbditos, y todavía podrá adquirir su afecto, como si les
hubiera hecho siempre beneficios. [Estas] ofensas deben hacerse todas de una
vez, a fin de que hieran menos [...]."
Cap.
IX De los principados civiles.
"El otro modo de adquirir soberanía,
sin emplear la traición ni la violencia, consiste en hacerse uno príncipe de su
país mediante el favor y ayuda de sus conciudadanos; por lo que a esta especie
de principados puede darse el título de civiles.
Su adquisición no siempre supone en el favorecido singular mérito ni una
felicidad extraordinaria, sino mucha maña y el aprovechamiento pleno de una
ocasión favorable. [...]"
"Es,
además, muy fácil contentar al pueblo sin cometer injusticia, y no lo es tanto
contentar a los grandes; porque éstos quieren ejercer la tiranía, y el pueblo
se limita a evitarla. [...]"
"[...]
Aquellos que dan prueba de adhesión y celo hacia el príncipe, deben ser
honrados y queridos, siempre que no sean hombres entregados al robo. Entre los
que rehusan mostrar demasiado interés por la fortuna del príncipe, habrá
algunos que se conduzcan mal por debilidad y cobardía, y otros habrá que lo
hagan por cálculo y por miras de ambición. Procure, pues, el príncipe sacar el
partido que pueda de los primeros, [...]."
"Un
príncipe corre a su ruina cuando quiere llegar a ser absoluto, especialmente si
no gobierna por sí mismo; porque entonces depende de aquellos a quienes ha
confiado su autoridad, [...]."
"Un
príncipe sabio debe, por consiguiente, conducirse de un modo que en todo tiempo
y en cualquier trance estén persuadidos sus súbditos de que le necesitan y no
pueden pasar sin él [...]."
Cap. X Cómo deben graduarse las fuerzas de los
gobiernos.
"[...]
importa examinar también si el príncipe está en el caso de defenderse con sus
propias fuerzas y sin recurrir a las de sus aliados cuando fuere acometido por
los enemigos exteriores; [...]."
"[...]
No gustan los hombres de embarcarse en empresas dificultosas sin alguna
probabilidad de éxito; [...]."
"[...] «El pueblo que tiene sus bienes
fuera de la ciudad y ve su destrucción, perderá al cabo la paciencia, [...].»
[...]"
"[...]
por poca habilidad que tenga un príncipe, conseguirá sin trabajo sostener el
valor de los sitiados, siempre que la plaza no esté falta de víveres ni de
medios de defensa."
Cap.
XI De los principados eclesiásticos.
"Solamente
me hace falta hablar de los principados
eclesiásticos, que no se adquieren con tanta facilidad como se conservan. La
razón consiste, por una parte, en que no se consiguen si no es por el mérito o
por la fortuna; y por otra, en que esta especie de gobierno se funda en las
antiguas instituciones religiosas, [...]."
Cap. XII De
las diferentes especies de milicia y de los soldados mercenarios.
"[...]
no pueden existir las buenas leyes sin las buenas tropas, [...]."
"Las
tropas que sirven para la defensa de un estado son: o nacionales o extranjeras,
o mixtas. Las de la segunda clase son
inútiles y peligrosas, ya se las emplee en calidad de auxiliares, o en
la de asalariadas; y nunca tendrá seguridad el príncipe que cuente con tales
soldados, porque hay poca unión entre ellos, son ambiciosos y no guardan disciplina ni fidelidad:
valientes entre los amigos, cobardes en presencia del enemigo, [... Ellos]
roban al estado en tiempo de paz, como lo ejecuta el enemigo en tiempo de
guerra. [...]"
"[...]
el interés de un salario, que nunca es tan cuantioso que equivalga al
riesgo de perder la vida, sólo sirven
con gusto en tiempo de paz, y luego que se declara la guerra es muy difícil
sujetarla a una rigurosa subordinación.
[...]"
"[...]
ninguna confianza puede tenerse en los jefes de semejantes cuerpos, sean buenos
o malos oficiales. [...]"
"[...]
debe el príncipe ponerse al frente del ejército; [y en] la república dar el
mando de sus tropas a uno de sus ciudadanos. [...]"
Cap.
XIII De las tropas auxiliares,
mixtas y nacionales.
"Llámanse
tropas auxiliares las que un príncipe recibe prestadas de sus aliados para
socorro y defensa. [...] Estas especie de milicia puede ser útil a quien la
envía; pero siempre es funesta al príncipe que se sirve de ella, porque, si es vencida, él es quien
sufre la perdida, y si vencedora, queda a su discreción. [Debe] temerse el
valor de las tropas auxiliares como la cobardía de las mercenarias;
[...]."
"[...]
no es verdadera victoria la que se consigue por medio de un socorro
extraño."
"Un príncipe que no puede defender sus
estados sino con tropas extranjeras, se halla a merced de la fortuna y sin
recurso alguno en la adversidad. Es máxima generalmente recibida que nada hay
tan endeble como el poder que no se apoya en sí mismo[...]."
Cap.
XIV De las obligaciones de un
príncipe con respecto a la milicia.
"El
arte de la guerra es el único estudio a que deben dedicarse los príncipes, por
ser propiamente la ciencia de los que gobiernan. [...]"
"[...]
ninguna cosa contribuye tanto a que pierda un príncipe la autoridad de que goza
como el no ser capaz de ponerse al frente de sus tropas; [...]."
"[...]
Un príncipe desarmado no puede tener seguridad ni sosiego en medio de súbditos
armados; [...]."
"[...]
debe esmerarse el príncipe en que sus tropas estén bien disciplinadas y
ejercitadas con regularidad. [...]"
"[...]
debe el príncipe leer la historia, poniendo particular atención en las hazañas
de los grandes capitanes, y examinando bien las causas de sus victorias y de
sus derrotas; [...]."
Cap. XV Por
qué cosas los hombres, y en particular los príncipes, merecen ser alabados o
vituperados.
"[...]
el que quiera ser bueno absolutamente con los que no lo son, no podrá menos de
perecer tarde o temprano. Por esto el príncipe que desee serlo con seguridad,
debe aprender a no ser siempre bueno, sino a ser lo que exijan las
circunstancias y el interés de su conservación."
"[...]
es necesario a lo menos que tenga el príncipe bastante prudencia para
preservarse de aquellos vicios y defectos que pudieran perderle. [...]"
Cap.
XVI De la liberalidad y de la
parsimonia.
"[...]
confieso que es muy bueno acreditarse un príncipe liberal; pero peligroso
también ejercitar la liberalidad de manera que no sea después temido ni
respetado. [...]"
"[...]
un príncipe, para no llegar a ser pobre, para poder en caso de invasión
defender sus estados y no recargar a sus súbditos con nuevos impuestos, no debe
sentir que se le tenga por avaro, [...]."
"[...]
No hay virtud que tanto se gaste por sí misma, si puede decirse así, como la
generosidad. El demasiado liberal no lo será largo tiempo, se quedará pobre y
será despreciado, a menos que no sacrifique a sus súbditos con continuos
tributos y demandas; y entonces se hará odioso. [...]"
"[...]
Si fuese necesario escoger entre dos extremos, siempre valdría más ser poco
liberal que serlo demasiado; puesto que lo primero, aun cuando sea poco
glorioso, no acarrea menos, como lo segundo, el aborrecimiento y el
menosprecio."
Cap. XVII De
la crueldad y de la clemencia: y si vale más ser amado que temido.
"[...]
no hay duda en que un príncipe debe ser clemente, pero a tiempo y con medida.
[...]"
"Pocas
veces un príncipe nuevo se salva de la nota de cruel, porque está llena de
peligros toda dominación nueva; [...]."
"No
es conveniente tampoco que el príncipe tenga miedo de su sombra, ni que escuche
con demasiada facilidad las relaciones siniestras que le cuenten; [...]."
"[...]
Algunos políticos disputan acerca de si es mejor que el príncipe sea más amado
que temido, y yo pienso que de lo uno y de lo otro necesita. Pero, como no es
fácil hacer sentir en igual grado a los mismos hombres estos dos efectos,
habiendo de escoger entre uno y otro, yo me inclinaría al último con
preferencia. Es preciso confesar que generalmente los hombres son ingratos,
disimulados, inconstantes, tímidos e interesados. [...]"
"[...]
Generalmente se hallan los hombres más prontos a contemplar al que temen que al
que se hace amar, [...]."
"[...]
Bástale para no ser aborrecido respetar las propiedades de sus súbditos y el
honor de sus mujeres. Cuando se halle en la necesidad de imponer la pena de muerte, manifieste los motivos que tuviere,
y sobre todo no toque a los bienes de los condenados, porque es preciso
confesar que más pronto olvidan los hombres la muerte de sus parientes que la
pérdida de su patrimonio. Por otra parte, tiene el príncipe sobradas ocasiones
de tomar los bienes ajenos, si se propone vivir de la rapiña; [...]."
"Pero
hallándose el príncipe al frente de su ejército y teniendo bajo sus órdenes una
multitud de soldados, no debe hacer caso de que entre ellos se le tenga por cruel, respecto a que le será útil
esa misma reputación para mantener la tropa en la obediencia y para evitar toda
especie de facción."
"Concluyo,
pues (volviendo a mi primera cuestión acerca de si vale más ser amado que
temido), que, como los hombres aman por libertad o por capricho, y por el
contrario, temen según el gusto del que los gobierna, un príncipe prudente no
debe contar sino con lo que está a su disposición; pero sobre todo cuide, según
ya tengo advertido, de hacerse temer, sin llegar a ser aborrecible."
Cap.
XVIII Si los príncipes deben ser
fieles a sus tratados.
"Sépase,
pues, que hay dos modos de defenderse: el uno con las leyes, y el otro con la
fuerza: el primero es propio y peculiar de los hombres, y el segundo común con
las bestias. [...] De las propiedades de los animales debe tomar el príncipe
las que distinguen de los demás al león y a la zorra. [...]"
"[...]
el príncipe prudente, que no quiere perderse, no puede ni debe estar al
cumplimiento de sus promesas, sino mientras no le pare perjuicio, [...]."
"Ya me guardaría yo bien de dar tal
precepto a los príncipes si todos los hombres fuesen buenos; pero como son
malos y están siempre dispuestos a quebrantar su palabra, no debe el príncipe
sólo ser exacto y celoso en el cumplimiento de la suya; él siempre encontrará
fácilmente modo de disculparse de esta falta de exactitud. [...]"
"[...]
los hombres son tan débiles y tan incautos que cuando uno se propone engañar a
los demás, nunca deja de encontrar tontos que le crean."
"No
se necesita, pues, para profesar el arte de reinar, poseer todas las buenas
prendas de que he hecho mención: basta aparentarlas; [...]."
"[El
príncipe debe] sobre todo hacer un estudio esmerado de no articular palabra que
no respire bondad, justicia, buena fe y piedad religiosa; poniendo en la
ostentación de esta última prenda particular cuidado, porque generalmente los
hombres juzgan por lo que ven, y más bien se dejan llevar de lo que les entra
por los ojos que por los otros sentidos. [...]"
"Cuando
se trata, pues, de juzgar el interior de los hombres, y principalmente el de
los príncipes, como no se puede recurrir a los tribunales, es preciso atenerse
a los resultados: así lo que importa es allanar todas las dificultades para
mantener su autoridad; y los medios, sean los que fueren, parecerán siempre
honrosos y no faltará quien los alabe. Este mundo se compone de vulgo, el cual
se lleva de la apariencia, y sólo atiende al éxito: el corto número de los que
tienen un ingenio perspicaz no declara lo que percibe, [...]."
Cap.
XIX Que el príncipe ha de evitar
que se le menosprecie y aborrezca.
"Nada
en mi opinión hace tan odioso a un príncipe como la violación del derecho de
propiedad, y el poco miramiento que tuviere al honor de las mujeres de sus
súbditos; [...]."
"Un
príncipe es menospreciado cuando se acredita de inconstante, de ligero,
pusilánime, irresoluto y afeminado; defectos de que deberá guardarse como de otros tantos escollos, esforzándose
siempre en manifestar grandeza de ánimo, gravedad, valor y energía en todas sus
palabras y acciones. [...]"
"[...]
Los que gobiernan tienen siempre dos especies de enemigos: unos exteriores y
otros interiores. Rechazará a los primeros con buenos amigos y buenas tropas;
[...]."
"[...]
Nunca conspira uno solo; [...]."
"[...]
una de las máximas más importantes para todo príncipe prudente y entendido es
contentar al pueblo, [...]."
"[...]
guárdese el príncipe de ofender gravemente a los que andan cerca de su persona;
[...]."
Cap. XX Si
las fortalezas y otros medios que parecen útiles a los príncipes lo son en
realidad.
"Príncipes hay que, para mantenerse en
sus estados, desarman a sus vasallos; otros fomentan la discordia en las
provincias sujetas a su dominio; los ha habido que de intento se procuraron
enemigos; algunos trabajan para ganar la voluntad de aquellos que en el
principio de su reinado les parecieron sospechosos; [...]."
"Nunca
es conveniente que el príncipe nuevo desarme a sus súbditos: por el contrario,
debe luego armarlos si los encontró desarmados. Todas las armas que entonces
distribuya se emplearán en favor suyo; [...]."
"Imposible
es, sin duda, armar a todos los hombres; pero el príncipe que sabe ganar a
aquellos a quienes da armas, nada tiene que temer de los que por necesidad
quedan inermes; porque le cobran afecto los primeros por esta preferencia, y le
excusan fácilmente los demás, suponiendo más mérito en aquellos que se exponen
a mayor peligro. Bien al contrario, un príncipe que desarma a sus súbditos, los
ofende inclinándoles a creer que desconfía de ellos; y no hay cosa más eficaz
para excitar el aborrecimiento del pueblo. [...]"
"[...]
mas si se tratara de reunir un estado nuevo a otro antiguo o hereditario,
entonces convendría al príncipe desarmar a sus vasallos nuevos, exceptuando
siempre a aquellos que antes de la conquista se hubiesen declarado a favor
suyo; [...]."
"[...]
Por esta razón piensan muchos que alguna vez le conviene a un príncipe buscar
enemigos para que le obliguen a salir de una peligrosa inercia, y le
proporcionen ocasiones de hacerse admirar y querer a sus súbditos, tanto leales
como rebeldes."
"Esta
materia me presenta oportuna ocasión de hacer a los príncipes nuevos una
advertencia importante, y es que, si han ascendido a la dignidad suprema por
favor del pueblo, indaguen atentamente la causa y los motivos de tanta benevolencia;
porque si proviene menos del verdadero interés que les inspira su persona que
de odio al gobierno antiguo, podrá luego costarles trabajo mantenerse en la
gracia de sus súbditos por la misma dificultad de contentarlos."
"Los
príncipes construyen las fortalezas para mantenerse con más facilidad en sus
estados, frecuentemente amenazados por los enemigos exteriores, y para contener
el primer ímpetu de una revolución. [...]"
"[...]
No hay fortaleza mejor que el afecto del pueblo; [...]."
Cap.
XXI Por qué medios consigue un
príncipe hacerse estimar.
"Nada
influye tanto en que un príncipe sea estimado como las grandes empresas, y en
general las acciones extraordinarias. [...]"
"[...]
El príncipe que no sepa ser amigo o enemigo decidido, se granjeará con mucha
dificultad la estimación de sus súbditos. Si están en guerra dos potencias
vecinas, debe declararse por una de ellas, so pena de hacerse presa del
vencedor, sin ningún recurso, y alegrándose el mismo vencido de su ruina;
porque el vencedor no podrá mirar con buenos ojos a un enemigo incierto, que le
abandonaría al primer revés de la fortuna, y el vencido nunca le perdonará que
se haya mantenido tranquilo espectador de sus derrotas."
"[...]
Considera que no es tu amigo quien te pide la neutralidad, y que lo es o puede
serlo aquel que te induce a tomar las armas para ayudarle. [...]"
"[...]
Si, por el contrario, fuere vencido aquel por quien te declarares, no podrá
olvidar el beneficio que le hicieres; [...]."
Cap.
XXII De los ministros.
"Hay
tres especies de talentos: unos que saben descubrir cuanto les importa saber;
otros que disciernen con facilidad el bien que se les propone, y, en fin, los
hay que no entienden por sí ni por medio de otro. [...]"
"Pero
¿qué medios hay de conocer a los ministros? He aquí uno infalible, que consiste
en observar si se ocupan más en sus
intereses propios que en los del estado [, y no deben] entretener jamás al
príncipe con sus asuntos particulares. A éste le toca cuidar los intereses del
ministro que, por decirlo así, se olvida de sí mismo, y colmarle de honras y
bienes [...]."
Cap.
XXIII Cómo se debe huir de los
aduladores.
"[...]
Tienen los hombres tanto amor propio y tan buena opinión de sí mismos, que es
muy difícil preservarse de tal contagio; además de que, queriéndolo evitar,
pudieran también disminuir su justo precio. [...]"
"[...]
El príncipe prudente guarda un justo medio, escogiendo hombres sabios por
consejeros, y permitiéndoles a ellos solos que le digan francamente la verdad
sobre las cosas que les pregunte y nada más. [...]"
"Siempre
está bien al jefe de un estado tener consejeros y consultarlos; pero haciéndolo
cuando a él le acomode, y no cuando quieran sus súbditos. Ha de procurar, por
el contrario, que nadie se meta a darle consejos sin que él los pida,
[...]."
"[El príncipe] correrá el riesgo de
verse despojado de sus estados por aquel mismo a quien imprudentemente confíe
toda su autoridad. Para ponerse a salvo de este peligro, [debe tener] en lugar
de un consejero [tener] muchos, [...]."
Cap.
XXIV Por qué los príncipes de
Italia han perdido sus estados.
"[...]
los hombres atienden más a lo presente que a lo pasado, y no piensan en variar
cuando se hallan bien, un príncipe que llena cumplidamente sus deberes nunca
debe temer que le falten sus defensores. [...]"
Cap. XXV ¿Qué
influjo tiene la fortuna en las cosas de este mundo, y de qué modo se le puede
hacer frente siendo adversa?
"[...]
los príncipes que fían demasiado en la fortuna, se arruinan cuando ella los
abandona. Aquellos que arreglan su conducta a las circunstancias, rara vez son
desgraciados, [...]."
Cap.
XXVI Exhortación para librar a
Italia del yugo de los extranjeros.
"[...]
Toda guerra es justa desde que es necesaria; y es humanidad tomar las armas por
la defensa de un pueblo, cuando está en ellas su único y postrer recurso.
[...]"
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