La consigna verbal. La consigna como obra de arte.

Lic. Susana Kesselman

La consigna es el instrumento verbal que utiliza el profesional para guiar la búsqueda de quienes se interesan por este tipo de investigación corporal. Las consignas están orientadas a que la persona descubra el estado de su corporalidad y despliegue capacidades perceptivas, motrices, sensibilidades y conexiones que gesten un extrañamiento sobre la conducta habitual y una interrogación de los hábitos que dan identidad a la existencia. En su elaboración intervienen no sólo elementos disciplinarios sino la particular manera de pensar y sentir de quien la enuncia, su cosmovisión. De tal modo que la consigna amalgama una mirada filosófica sobre lo corporal, una postura estética de la vida, una pedagogía del movimiento para la que lo corporal es un espacio significativo, abierto a la exploración.

El vocabulario que orienta el viaje por el cuerpo anatómico es cercano al que emplea una mamá con su hijo pequeño cuando le menciona zonas del cuerpo. Por lo general el enunciado verbal del Inventario buscará la concisión. Por un lado, la exactitud de un enunciado que no conduzca a las personas hacia atolladeros sin salida (sobre todo en experiencias en las que se trabaja sobre coordinaciones motoras en la marcha u otros hábitos tempranos) y por otro lado, cierta vaguedad de la expresión que estimule la exploración de la sensibilidad o el movimiento, sin guiar a las personas hacia la espera de resultados, sino hacia la continuidad de la investigación corporal.

Así, las consignas serán la expresión de dos estares del profesional. Un estar molar, momento en el que buscará organizar, teorizar, clarificar, dar líneas directrices para las acciones, y un estar molecular en el cual se dejará atravesar por intensidades de los climas que va viviendo, por los temblores que su cuerpo registra, que no tendrán el orden o la claridad que la doctrina enuncia, pero sí una gran potencia de acción transformadora.

Del modo en el que el profesional enhebre estos dos estares y permita que tanto la teoría como los flujos que atraviesan su cuerpo se hagan consigna, surgirá una nueva estética de lo corporal: la consigna como Obra de Arte. Una dimensión estética, poética en el trabajo corporal, que a veces queda obturada por las capturas de los profesionales a la letra de la teoría.