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Presentación de la ponencia
 Jacques Lacan y las Psicoterapias

 

 

Cartografía del autor
Ignacio Gárate Martínez

 

 

 

 

 
Vector o posición I.  Biblioteca de las Jornadas          

             Autor:  
Ignacio Gárate Martínez        

                Ponencia:  Jacques Lacan y las Psicoterapias
 
Pais: Francia                       
 
Actividad: Psicoanalista,                                   
                                                 Doctor en Ciencias de la Educación.
 
Institución a la que pertenece: Facultad de ciencias de la Universidad de Burdeos
 
Año: 2004                         

 

 

 

 
 
 

 

 

Jacques Lacan y las Psicoterapias

                                                          por Ignacio Gárate Martínez

 

Burdeos 2 de Junio de 1990

 

I - Marco histórico

a - Un caldo de cultivo

La situación histórica en donde se desarrollan las ideas de Jacques-Marie Lacan, corresponde a un momento de refundición ideológica en donde la filosofía, la literatura y la política intentan renovar sus argumentos para crear nuevas posibilidades. Cuando Freud llega a Paris, la anatomo-patología, la histeria, el antisemitismo y la tuberculosis, son un caldo de cultivo en donde el joven Freud vive sus primeras experiencias. Si Charcot, "el visual" fascina al uno, su futuro discípulo, Lacan, es un psiquiatra amante del surrealismo, de cultura católica, apasionado por el alemán y la filosofía, el arte de hablar de Maurras y la descripción de la personalidad paranoica.

En el segundo tomo de «La Batalla de Cien años» (pp 71-72) Elizabeth Roudinesco relata que:

"...En 1924 se constituye en Paris un grupo de jóvenes filósofos. Su adhesión al espíritu nuevo la señala un gusto pronunciado por la espiritualidad, el culto del «otro» y de la persona individual y un esfuerzo desesperado por hacer estallar las estructuras de la muy santa y muy laica universidad francesa. La revista "Philosophies" en donde se encuentran Pierre Morhange, Norbert Guterman, Georges Friedmann, Henri Lefevbre, Georges Politzer y, a veces, Paul Nizan, toma posiciones políticas tan claras como las de los surrealistas: odio de la guerra y del patriotismo; hostilidad encarnizada contra el espíritu patriotero (chauvinismo), contra el espíritu burgués y contra el colonialismo. Los "filósofos", pues así son llamados, quieren al mismo tiempo desmarcarse y acercarse a los otros grupos de vanguardia, manteniendo al tiempo un imperativo según el cual la revista debe ser la expresión exacta del nuevo movimiento literario. Soupault, Jacob, Drieu La Rochelle y Crevel colaboran en el segundo número de "Philosophies" pero, unos años más tarde, se consumará la ruptura. Breton insultará a los filósofos mientras que Politzer tratará a los surrealistas de trotskistas y de contra-revolucionarios.

En 1924 ninguno de los miembros de este grupo adhiere al marxismo. Pero el horror que los marcos tradicionales de la "filosofía a la francesa" representada por Brunschvicg o Bergson inspira a cada uno de ellos les lleva a pensar que la filosofía no tiene ya razón de ser, y que si proclaman su "fin", el filósofo autentico se puede tornar hacia la verdadera acción, hacia la política a la que el marxismo está dando un nuevo sentido, o hacia la creación poética, símbolo de la modernidad del tiempo presente. Así se elabora una especie de teoría de "los momentos fecundos" que lleva a los filósofos a comprometerse en la lucha concreta al lado del partido comunista. Por su carácter marginal, arrogante y suicidario, esta frágil escuela anuncia la refundiciones que ulteriormente se producirán en la organización del saber filosófico francés. Diez años después, con la enseñanza de Kojève, que también profesa el "fin" de la filosofía, el hegelianismo, siempre proscrito en la universidad, penetra en la Escuela práctica de altos estudios. Bataille, Queneau, Lacan, Breton y otros participarán en este acontecimiento mientras que los nombres de los filósofos se encuentran en las publicaciones del partido. Y, sin embargo, su rebelión "espiritual" ha preparado el terreno para que surja una manera nueva de concebir la relación del filósofo con la historia y con la política. Incluso después de la guerra, la llegada del existencialismo concretizará una temática de la marginalidad, del hombre libre, de la aventura individual y de la primacía de la persona que aún tiene que ver con la de los filósofos.

Tal es el caldo de cultivo, la perspectiva histórica en donde se enmarca el desarrollo de un joven psiquiatra, alumno de Clérambault que cuajará en su recorrido teórico la lengua vernácula de su tiempo.

b - La historia original.

Jacques Lacan no tiene que probar en su propia historia la existencia del inconsciente. No tuvo que interpretar sus propios sueños ni darle publicidad a sus fantasías... No se vio obligado, como se diría en alemán a escribir una Selbstdarstellung. Se sabe muy poco de su infancia o de sus origenes y aunque sin ánimo de falsificar, nunca deseó Lacan darle publicidad a su diario íntimo. Elizabeth Roudinesco, interpreta esta actitud (pp 117) como una de las claves indispensables para comprender el recorrido teórico de la figura principal del psicoanálisis en Francia:

 "Lacan no se cuenta, se adivina y se descifra, habla desde dentro de una obra, a golpe de metáforas, de enigmas y de lítotes. ¡Aprendamos a leer!

La tesis de Medicina sobre la psicosis paranoica está dedicada a una mujer, MTB, Marie-Thérèse, la primera amante. Hay una cita en griego que indica lo que el autor le debe: "No seré lo que soy sin su ayuda". En la página siguiente, en un nuevo embite, Lacan se dirige a su hermano en religión, Marc-François monje benedictino de la congregación de Francia. Da las gracias después a su padre y a su madre en reconocimiento filial por su ejemplo y por haber sido sus bienhechores, a su hermana y a su cuñado también. Añade un homenaje a todos sus maestros en psiquiatría: Claude, Heuyer, Toulouse, Logre, Trénel, Alajouanine, Guillain, Dumas etc. Menciona a uno de sus mayores con renombre, Edouard Pichon,.Por fin saluda cálidamente a sus amigos y camaradas de residencia: Henri Ey, Pierre Mâle, Pierre Mareschal. El primero se hará tan célebre como el y seguirá siendo amigo suyo a pesar de sólidas divergencias. El segundo, analizado por Loewenstein y después por Marie Bonaparte, escogerá la SPP (Sociedad psicoanalítica de Paris) en el momento de la primera escisión...

...Un año después de haber leído su tesis, en 1933, Lacan redacta una exposición general de sus trabajos científicos. Brinda homenaje a la originalidad de su tesis que funda, por vez primera en Francia, una auténtica interpretación de la personalidad paranoica. Determina pues como punto de partida de su historia personal, la emergencia de una nueva mirada clínica de la que quiere ser iniciador. podríamos decir, que a los treinta y dos años, no se toma por un cualquiera. No le falta totalmente razón: su talento acaba de ser reconocido por los medios literarios y dentro del grupo de l'Evolution psychiatrique. Sólo a la comunidad psicoanalítica se le escapa aún la amplitud del acontecimiento.

Treinta y tres años más tarde, con sesenta y cinco años, publica Lacan un libro en donde se recogen sus principales artículos. Lo titula simplemente Ecrits. En el corazón de este vasto pasado en novecientas páginas, se encuentra una nota, orgullosamente llamada "De nos antécedents". El padre, la madre, el hermano, los antiguos maestros y camaradas ya no están. Sin embargo, el nombre de Gaëtan Gatian de Clérambault figura en buen lugar. Este hombre, criticado en 1932 y ausente de los agradecimientos, es ahora reconocido por Lacan como su "Unico maestro en Psiquiatría". También menciona los nombres de René Crevel y de Salvador Dalí que no se mencionaban en 1932 y 1933.

Jacques-Marie Lacan nace en 1901, en el seno de una familia católica; hijo de Alfred Lacan y de Emilie Baudry, el primero es un representante de comercio, mientras que la madre hereda de una gran cultura cristiana y de un ardiente misticismo.

En 1921, reformado del servicio militar por causa de "delgadez", Lacan que ha terminado sus estudios de bachillerato en el colegio Stanislas en el 19, ha escogido ya definitivamente la carrera de medicina, ello, en contra de la opinión de su padre.

Discípulo de Clérambault, pero también impresionado por la noción de "paranoia-crítica" elaborada por Dalí para reemplazar la escritura automática de los surrealistas, Lacan está escribiendo su tesis de Medicina que se publicará en 1932: el delirio es una interpretación en si, y la paranoia es una actividad creadora que no reposa, como la histeria en la deformación, sino en la lógica. Por eso, no se puede decir que el loco esté desprovisto de razón, sino que es el mensajero de un acto cuyo acto objetiva la coherencia del sueño. Freud lo había comprendido desde principios de siglo. La paranoia, en la tesis de Lacan "De la psychose paranoïaque dans ses rapports avec la personnalité", forma parte, como en Freud, de la categoría de las psicosis; es "estructural" sin ser "constituida" o "innata". Por eso afecta a la personalidad toda del sujeto sin que el origen orgánico de la enfermedad sea determinante.

Lo mismo que Dalí, Lacan rechaza la locura razonante que surge de las teorías de Sérieux y Capgras lo mismo que el síndrome de automatismo mental tan querido por Clérambault. Frente a este doble linaje, escoge la psicología concreta que permite analizar la personalidad entera del sujeto, los progresos de una conciencia, los acontecimientos de una historia y la confrontación entre un drama personal y un medio social. Más allá de lo que Politzer le presta, Lacan se apoya en el descubrimiento freudiano afirmando que sólo el psicoanálisis ofrece la técnica necesaria para el estudio experimental del sujeto: a partir de este define un método de psicoterapia dirigida que aplica al estudio del caso Aimée. Al contrario de todos los especialistas en este ámbito, produce así un pronóstico sino de curación, al menos de curabilidad.

Su cercanía con la teoría de Freud, a partir de la práctica psiquiátrica, le lleva, en 1932 al diván de Loewenstein. Su análisis dura unos siete años y en 1938, es nombrado miembro de la SPP.

Se ha dicho a menudo que el análisis de Lacan fue un fracaso. Es casi seguro que Loewenstein prevé en Lacan un rival de categoría.

Marie Bonaparte también teme muy pronto el avance progresivo de Lacan en el movimiento psicoanalítico francés.

Elizabeth Roudinesco propone la hipótesis según la cual, el análisis de Jacques Lacan, más que en el diván de Loewenstein, se desarrolla durante el tratamiento del caso Aimée: con su palabra, su historia, su escritura y su locura, le ofrece que se convierta en el artesano de una nueva introducción del freudismo en Francia. Con Clérambault, Lacan aprende a observar a los locos, con Aimée, renuncia a convertirse en Clérambault.

Esta hipótesis nos ayuda a comprender el proceso que Lacan inicia en el origen de su historia como psiquiatra en el hospital, para llegar a proponer a partir de 1950, un seminario destinado a los analistas, en el cual propondrá durante treinta años una lectura renovada de la teoría freudiana.


 

c - Las tendencias psicoanalíticas contemporáneas de Lacan.

Tras la segunda guerra mundial, Europa se encuentra con una gran crisis económica que también influye en las sociedades psicoanalíticas. El plan Marshall, tiene su equivalente psicoanalítico en Europa, y las subvenciones de la todopoderosa sociedad americana de psicoanálisis sellan una dependencia de la sociedades europeas que aún perdura.

Ello justifica que nos detengamos un instante en las tendencias psicoterapéuticas que se mantiene en ese vasto país, y que Lacan criticará durante toda su vida.

Hay tres grandes corrientes que se reparten el terreno y que tienen un común denominador: una definición del Yo diferente de la concepción freudiana del sujeto y centrada en la prevalencia de la noción de individuo.

La corriente culturalista nace de los trabajos de Malinowski y reune a personajes tan diferentes como Abram Kardiner, Ruth Benedict, Erich Fromm, Margaret Mead y Karen Horney. Esta corriente critica el freudismo y reduce la teoría estructural del Edipo a un modelo antropológico. Intenta adaptar los principios de la psicoterapia psicoanalítica a comportamientos sociales o a caracteres psicológicos. Durante la guerra, se producen numerosas escisiones en el seno de la Sociedad psicoanalítica de Nueva York, todas ellas en torno a Karen Horney.

La corriente que representa la escuela de Chicago, se reune en torno a Franz Alexander. Al fundar su escuela, Alexander quiere transformar la terapia clásica en una terapia de la personalidad global del individuo. Al interesarse en el problema de la úlcera gastro-duodenal, Alexander se sorprende por su frecuente aparición en personas activas. A partir de ahí, demuestra que parte de la etiología de la enfermedad se encuentra en una necesidad de ternura que viene desde la infancia; esta se opone al Yo adulto y se traduce por la emergencia de una intensa agresividad. Cuanto más se aumenta la actividad, más se desarrolla el sentimiento infantil inconsciente. Este se expresa por una demanda de comida que conlleva una secreción excesiva de jugos gástricos y la formación de una úlcera. Frente a tales síntomas, Alexander defiende la asociación entre dos terapéuticas: una psicoanalítica que explora el inconsciente y privilegia la palabra; la otra orgánica, cura la úlcera. Esta posición le lleva a asimilar el psicoanálisis a una manera de medicina psicosomática. Se caracteriza por un cuestionamiento de la duración ortodoxa de las curas y de las sesiones y por una revisión de la teoría de la sexualidad.

La corriente de la Ego-Psychology, se sitúa más cerca de la doctrina clásica de Freud pero procede a una revisión completa de la segunda tópica. Como sabemos Freud reafirma en 1923 la primacía del inconsciente sobre el Yo y la de la pulsión de muerte sobre las demás pulsiones; había reactualizado el gesto inaugural de su descubrimiento de principios de siglo. El Yo, instancia de la represión, está inscrito en el ello  y expresa la idea literal de un Unbewusste, de una fuerza desconocida que actúa sin que el sujeto lo sepa. los partidarios de la Psicología del Yo, R. Loewenstein, Ernst Kris, David Rapaport, Erik Erikson y sobretodo Heinz Hartmann, defienden una posición que va en el sentido opuesto al descentramiento freudiano. En vez de privilegiar lo inconsciente, vuelven a concebir la metapsicología con el modelo de la psicología dándole al Yo un lugar preponderante. En parte a causa de su rivalidad con Mélanie Klein, Anna Freud defiende la corriente de la Ego-Psychology en el seno de la IPA, que también aprueba la potente Jeanne Lampl de Groot, analizada por Freud. La aventura de la preservación del Yo toma así su primer impulso en 1936 cuando Anna Freud extiende la noción de defensa al principio de la terapia adaptativa.

A estas tres corrientes debemos añadir la representada por la escuela kleiniana. Hábilmente defendido por Jones, el kleinismo aporta una lectura innovadora de la obra freudiana, cercana en ciertos aspectos a la del joven Lacan. A pesar de su querella con Anna Freud, Mélanie Klein se mantiene en la Sociedad Británica que consigue la proeza de evitar las escisiones y de mantener bajo el mismo techo tres capillas antagonistas: los anna-freudianos, el Middle Group, independiente y los kleinianos. La escuela kleiniana no consigue implantarse verdaderamente en los Estados Unidos, pero es muy reconocida en todas partes y se impone particularmente en los paises latino-americanos, que manifiestan de este modo su hostilidad a un mundo imperialista.

Si añadimos a estas corrientes anglo-sajonas, el nacionalismo francés defendido por Pichon-Rivière, la influencia del movimiento de L'Evolution Psychiatrique y el Janetismo disimulado de casi todos los psicoanalistas franceses, obtendremos un panorama bastante concreto del ambiente en que irrumpe la palabra renovadora del psicoanalista Lacan.


 

Referencias bibliográficas:

 Roudinesco E.; "La Bataille de Cent ans"; Tome II, Paris, Seuil, 1986. (pp: 119-185).

 

 

Parte II

Continúa en http://www.medicinayarte.com/libros-digitales/auditorio/jornadas/ponencia_garate.htm#2

 
 
 
 
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