Primeras Jornadas de Esquizoanalisis  -  2004 - Coord. Stella Maris Angel Villegas
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Primeras Jornadas Virtuales de Esquizoanalisis - 2004
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Stella  Maris  Angel  Villegas

 

 

Máquina Expositora Real

Ensayistas deleuzianos

 


Dispositivo y dominación en el modelo panóptico

                                                            por María Gracia Nuñez *

 

 

Introducción

En "¿Qué es un dispositivo?" Deleuze sostiene que se trata de un conjunto
multilineal y bi-dimensional, de una máquina para hacer ver y para hacer
hablar. Los dispositivos están compuestos por líneas de visibilidad,
enunciación, fuerza, subjetivación, ruptura, fisura, fractura, etc., que al
entrecruzarse y mezclarse tienen capacidad de suscitar otras mediante
variaciones de disposición.

Los dispositivos son regímenes definibles, con sus variaciones y
transformaciones, tanto en el caso de lo visible como en el de lo
enunciable. Presentan líneas de fuerza que atraviesan umbrales en función de
los cuales son estéticos, científicos, políticos, etc. Cuando la fuerza en
un dispositivo en lugar de entrar en relación lineal con otra fuerza, se
vuelve sobre sí misma y se afecta, no se trata de saber ni de poder, sino de
un proceso de individuación relativo a grupos o personas que se sustrae a
las relaciones de fuerzas establecidas como saberes constituidos.

La teoría de los dispositivos desdeña los universales porque ellos no
explican nada, sino que obligan a explicarlos. Para Foucault el todo, lo
uno, el objeto, lo verdadero, el sujeto, no son universales sino procesos
singulares de totalización, unificación, objetivación, verificación y
subjetivación; todos procesos específicos de un determinado dispositivo. En
cada uno debemos distinguir las líneas del pasado reciente y las líneas del
futuro próximo, la parte del archivo y la parte de lo actual, la parte de la
historia y la parte del acontecer, la parte de la analítica y la parte del
diagnóstico.

Lo que Foucault llama actual o nuevo, es lo que Nietzsche denomina lo
intempestivo, lo inactual, ese acontecer que se bifurca con la historia, un
diagnóstico que toma el relevo del análisis por otros caminos. (1990:160)
Para Foucault las diferencias se encuentran neutralizadas en el elemento
general, material institucional y económico del "libro": "Un libro,
cualquiera que sea el número de ejemplares o de ediciones, cualesquiera que
sean las sustancias diversas que puede emplear, es un lugar de equivalencia
exacta para los enunciados, es para ellos una instancia de repetición sin
cambio de identidad". (1995:172)

Los dispositivos tienen como característica apartarse de lo eterno para
aprehender lo nuevo. Deleuze sostiene que: "Lo nuevo no designa la supuesta
moda, sino que por el contrario se refiere a la creatividad variable según
los dispositivos: de conformidad con la interrogación que comenzó a nacer en
el siglo XX, ¿cómo es posible en el mundo la producción de algo nuevo?"
(1990:159)

¿La biblioteca como dispositivo de dominación?

A partir del relato de J. L. Borges, La Biblioteca de Babel, incluido en El
jardín de los senderos que se bifurcan (1942) y posteriormente en Ficciones
(1944), es posible encontrar la construcción de un laberinto, el universo o
la biblioteca.

La estructura del dispositivo universo/biblioteca, como máquina para hacer
ver y hablar, presenta líneas de visibilidad y enunciación, así como, remite
a un sistema de coexistencia pública cuya única enunciación corresponde al
narrador. El protagonista, situado en el núcleo de la enunciación funda el
discurso, es decir, determina lo indeterminado cuando fundar es siempre
fundar el lenguaje, o sea la representación, cuyas implicancias simbólicas
están aludidas en el título mismo del relato.

La novedad del régimen de enunciación en este dispositivo comprende
enunciaciones contradictorias, porque lo que importa es la novedad del
régimen, y no la originalidad de la enunciación. Por ejemplo, el sujeto se
encuentra en un lugar fijo, en un espacio en el que el menor de los
movimientos es controlado y previsto, es siempre objeto de información y
nunca sujeto de comunicación. En el interior del edificio no se aprecian
interacciones humanas y el acto colectivo está absolutamente anulado en
beneficio de una colección de funcionamientos aislados.

La biblioteca tiene poder de amplificación, produce una realidad que
simboliza otra realidad cualquiera donde aparezca el poder en su
singularidad y su objetivo consista en el fortalecimiento de las fuerzas
institucionales y sociales, tales como difundir la instrucción, mantener el
nivel de la moral pública, crear y multiplicar esas líneas de fuerzas.

Al tratarse de una multiplicidad de individuos a los que se les imponen
tareas y conductas puede utilizarse el esquema Panóptico; éste podría ser
aplicado a todo establecimiento donde, en los límites de un espacio
determinado es necesario mantener bajo vigilancia a cierto número de
individuos.

Si la biblioteca es entendida a modo de dispositivo de un mecanismo de poder
referido a su conformación ideal, su funcionamiento, puede ser representado
como un sistema arquitectónico y óptico; como una figura de tecnología
política que consigue avanzar más allá de su estatus de ficción literaria.
Escribe el narrador: "Una de las caras libres da a un angosto zaguán, que
desemboca en otra galería, idéntica a la primera y a todas. A izquierda y a
derecha del zaguán hay dos gabinetes minúsculos. Uno permite dormir de pie;
otro, satisfacer las necesidades fecales. Por ahí pasa la escalera espiral,
que se abisma y se eleva hacia lo remoto."(1990: 89) La construcción
hexagonal de la biblioteca funciona específicamente como disciplinaria:
actúa sobre los cuerpos, restringe y distribuye los espacios, legisla sobre
la fisiología y el sueño; en este dispositivo, todo es vigilado y castigado
en atención a una jerarquía que es aparentemente difusa.

En el universo/biblioteca sin exterior, la individualidad y la diferencia
son conceptos subsumidos al poder omnímodo de la repetición. De este modo,
la organización que subyace es de carácter disciplinario: el poder se ejerce
usando instrumentos simples como la inspección jerarquizada y la
prescripción normalizadora.

El encierro en el que reside el funcionario promueve un estado consciente y
permanente de exposición que contribuye al funcionamiento del mecanismo
disciplinario. En La Biblioteca de Babel se cumple uno de los efectos del
Panóptico de Bentham: los individuos, los sujetos, los bibliotecarios están
expuestos a una situación de poder que ellos mismos re-producen como activos
representantes.

Tanto la biblioteca como el Panóptico cumplen su función de laboratorios
experimentales, constituyen macrodispositivos de dominación, tratando de
modificar comportamientos, encauzar y reeducar conductas individuales. Cada
hexágono implica un aparato disciplinario exhaustivo, que se ocupa de todos
los elementos exteriores al individuo: regula el tiempo, el modo de vigilia
y de sueño, la actividad y el reposo, entra en dominio del sujeto cabalmente
y funciona como un "reformatorio" que perpetua una transposición del poder
diferente de la inhibición jurídica de la libertad. En estas condiciones, la
fuerza del poder reside en no intervenir nunca, en ejercerse espontáneamente
y en constituir un mecanismo de efectos encadenados.

En el sistema correctivo, la soledad resulta un instrumento positivo de
rectificación, asegura la autorregulación de la pena: el aislamiento
garantiza que se ejerza -con el máximo de intensidad- un poder que no será
contrarrestado por ninguna influencia; el apartamiento es la condición
central para la obediencia completa. En términos de Foucault: "El
aislamiento asegura el coloquio a solas entre el detenido y el poder que se
ejerce sobre él". (1989: 240) En la biblioteca, Borges, a pie de página
afirma: "Antes, por cada tres hexágonos había un hombre. El suicidio y las
enfermedades pulmonares han destruido esa proporción. Memoria de indecible
melancolía: a veces he viajado muchas noches por corredores y escaleras
pulidas sin hallar un solo bibliotecario." (1990:93)

El Panóptico ideado como dispositivo, implica unidades espaciales que
permiten ver y reconocer, e incluso disociar la pareja ver-ser visto. En el
anillo periférico se es totalmente visto, sin ver jamás; en la torre central
se ve todo sin ser jamás visto. El diagrama de la disposición espacial es
compartida por ambos edificios: demandan control interno, articulado y
detallado, y en este sentido, funcionan a modo de máquina de control
trabajando como lente sobre el comportamiento de los individuos. Virilio, a
propósito de los tiempos actuales, sostiene que tras la mundialización, se
está gestando el fenómeno que Foucault había analizado para el siglo XVII:
el gran encierro y agrega:

Este gran encierro está hoy a la vista en la ausencia de un espacio
geográfico y de tiempo diferido para comunicar que constituían la libertad
misma del hombre. (...) En nuestro caso se encierra a las personas en la
rapidez y la vacuidad de todo desplazamiento. (1997:56)

El Panóptico apela a una mirada disciplinaria que afirma dos exigencias: es
bastante intrincada como para coordinar un sistema sin recurso de
continuidad, y es lo bastante discreta ya que no gravita con un peso inerte
sobre la actividad que disciplina. Foucault sostiene que castigar es una
función formalizada, como también curar, educar, instruir, hacer trabajar,
etc. La fórmula abstracta del panoptismo ya no es, por tanto, "ver sin ser
visto", sino imponer a una multiplicidad indeterminada una conducta
cualquiera. En el texto de Borges podemos leer: "La Biblioteca es una esfera
cuyo centro cabal es cualquier hexágono, cuya circunferencia es inaccesible"
(1990:90)

En la biblioteca los funcionarios son inspectores al tiempo que se
encuentran vigilados. Afirma Foucault: "El ejercicio de la disciplina supone
un dispositivo que coacciona por el juego de la mirada; un aparato en el que
las técnicas que permiten ver inducen a efectos de poder y donde, de
rechazo, los medios de coerción hacen claramente visibles aquellos sobre
quienes se aplican." (1989:175). De este modo el poder disciplinario se
mantiene disperso y se eterniza, no tolera zona de sombra y controla a
quienes están encargados de controlarlo, habilita una jerarquía mínimamente
discreta desempeñándose de modo continuo y en silencio. Respecto al régimen
de visibilidad de la biblioteca afirma el narrador: "La luz procede de unas
frutas esféricas que llevan el nombre de lámparas. Hay dos en cada hexágono:
transversales. La luz que emiten es insuficiente, incesante". (1990:90)

En la biblioteca se cumple el primer principio de la acción penitenciaria:
la individuación coercitiva. Ésta sobreviene cuando se produce la ruptura de
toda relación que no esté controlada por el poder u ordenada según la
jerarquía. Se elaboran transformaciones sobre los individuos, y en relación
a ellas el aparato social-disciplinario recurre a tres grandes esquemas: el
esquema político-moral del aislamiento individual y de la jerarquía, el
modelo económico de la fuerza aplicado a un espacio obligatorio y el modelo
técnico-médico de la curación y la normalización. En este sentido la
biblioteca es vigilancia y observación, seguridad y saber, individualización
y totalización, y simultáneamente un sistema de documentación.

El poder más que reprimir produce realidad, y mas que ideologizar, más que
abstraer u ocultar, produce verdad. El poder carece de esencia, es
operatorio; no es atributo sino relación: la relación de poder es el
conjunto de las relaciones de fuerzas, que pasa tanto por las fuerzas
dominadas como por las dominantes: las dos constituyen singularidades.
Foucault sostiene: "El poder inviste (a los dominados), pasa por ellos y a
través de ellos, se apoya en ellos, del mismo modo que ellos, en su lucha
contra él, se apoyan a su vez en las influencias que ejerce sobre ellos."
(Deleuze, 1991:54) Así es que en la biblioteca todo está escrito y los
bibliotecarios obligados a cuidar de los libros. Escribe Borges:

La certidumbre de que todo está escrito nos anula o nos afantasma (...)
Quizá me engañen la vejez y el temor, pero sospecho que la especie humana
-la única- está por extinguirse y que la Biblioteca perdurará: iluminada,
solitaria, infinita, perfectamente inmóvil, armada de volúmenes preciosos,
inútil, incorruptible, secreta. (1990:99)

Diferencia y Repetición en el dispositivo

La verdad es la realización de las líneas que constituyen el dispositivo,
designa el conjunto de las producciones que se realizan en el interior del
mismo: se trata de verdades de enunciación, de verdades de luz y de
visibilidad, de verdades de fuerza y de verdades de subjetivación.

La distribución sedentaria -el término es de Deleuze- de los bibliotecarios,
característica del pensamiento del mundo "clásico de la representación",
está sometida al principio de la autoridad del principio de identidad: todo
presente debe ser re-presentado; de esta idea se desprende que lo
desconocido sólo es un conocido aún no conocido, que aprender es acordarse,
encontrar es volver a encontrar, salir es volver, etc.

Deleuze denuncia la confusión entre el "concepto de la diferencia" y una
"diferencia simplemente conceptual". La diferencia conceptual es una
diferencia en el centro de la identidad, mientras que el concepto de
diferencia permitiría pensar, no sólo la diferencia entre la identidad y la
no identidad. En este sentido, la diferencia más auténtica no es la que se
puede encontrar entre dos conceptos idénticos sino "la que obliga al
pensamiento a introducir diferencia en sus identidades, particularidad de
sus representaciones generales, precisión en sus conceptos". (1982:202)

Generalmente se habla de repetición cuando nos encontramos ante elementos
idénticos que tienen absolutamente el mismo concepto; y de estos elementos
repetidos distinguimos al sujeto que se repite a través de ellos, como el
verdadero sujeto de la repetición. Este concepto de repetición aparece en
varios fragmentos del texto de Borges, pudiéndose afirmar la existencia de
una repetición nominal: "Todo: la historia minuciosa del porvenir, las
autobiografías de los arcángeles, el catálogo fiel de la Biblioteca, miles y
miles de catálogos falsos, la demostración de la falacia del catálogo
verdadero, el evangelio gnóstico de Basilídes, el comentario de ese
evangelio, el comentario del comentario de ese evangelio, la relación
verídica de tu muerte, la versión de cada libro a todas las lenguas, las
interpolaciones de cada libro en todos los libros". (1990:94) Claramente, la
repetición tiene carácter no diferencial, no se presenta a modo de
selección, ni a modo de actividad. Este es el primer sentido que tiene la
repetición desde el punto de vista de la representación: el de la repetición
de lo mismo. Si bien la repetición garantiza la permanencia de la biblioteca
y sus valores simbólicos, es la contradicción la que debe revelar la
naturaleza de su diferencia. Foucault, trató de mostrar en qué consisten las
diferencias y cómo es posible que algunos individuos, "en el interior de una
práctica discursiva, hablen de objetos diferentes, tengan opiniones
opuestas, hagan elecciones contradictorias... " (1995: 335)

A ojos de la representación, la repetición significa semejanza perfecta o
igualdad extrema que invoca, al mismo tiempo, la identidad del concepto y la
repetición para comprender la diferencia. De este modo es reducida la
diferencia al interior del concepto idéntico, transformándose en diferencia
conceptual.

Ese mundo de la representación que Foucault ha mostrado, se define por
cuatro dimensiones que lo coordinan: la identidad en el concepto, la
oposición en el predicado, la analogía en el juicio y la semejanza en la
percepción. Debe, entonces, dejarse de definir la repetición como el retorno
de lo mismo, como la reiteración de lo idéntico; la repetición es la
producción (en los dos sentidos de la palabra: dar existencia y exhibir) de
la diferencia. (Descombes, 1982:202)

Nietzsche considera a la diferencia como objeto de afirmación y de placer:
"Lo que ambiciona una voluntad es afirmar su diferencia, porque en su
relación esencial con la otra, una voluntad hace de su diferencia objeto de
afirmación". La perspectiva -el perspectivismo- de Nietzsche supone una
estrategia más profunda, porque la divergencia deja de ser un principio de
exclusión, la disyunción deja de ser un medio de separación, lo incomposible
es ahora un medio de comunicación. Explica Deleuze que: "Con esta operación,
son dos cosas o dos determinaciones afirmadas por su diferencia, es decir no
son objetos de afirmación simultánea. sino en la medida en que su diferencia
es también afirmativa. Se trata de una distancia positiva de los diferentes:
ya no de identificar dos contrarios a lo mismo, sino de afirmar su distancia
como aquello que los remite uno a otro en tanto que diferentes". (1988:179)

La fuerza que moviliza a los bibliotecarios es de carácter reactivo. Escribe
Borges: "Hace ya cuatro siglos que los hombres fatigan los hexágonos... Hay
buscadores oficiales, inquisidores. Yo los he visto en el desempeño de su
función: llegan siempre rendidos; hablan de una escalera sin peldaños que
casi los mató; hablan de galerías y de escaleras con el bibliotecarios;
alguna vez, toman el libro más cercano y lo hojean, en busca de palabras
infames. Visiblemente, nadie espera descubrir nada". (1990:95)

Rasgos activos son: apropiarse, subyugar, dominar, crear; y, en este
sentido, apropiarse significa imponer y crear formas en relación a las
circunstancias. Siendo el poder de transformación la primera definición de
la actividad y el elemento genealógico de la fuerza, esta cuestión en el
discurso del bibliotecario no es enunciada. Para encontrar la diferencia es
necesario acudir al uso activo de la fuerza, no en relación a una conciencia
(la que es esencialmente reactiva). Se deduce que la diferencia residirá
entre dos cualidades de la fuerza: una fuerza puede ser activa o reactiva.
La fuerza reactiva no llega hasta el final, queda "separada de sus
posibilidades", no de negar, incluso cuando aparenta afirmar y crear valores
independientes. La fuerza activa tiene que negar lo negativo para afirmar lo
afirmativo. Foucault afirma:

El diagnóstico así entendido no establece la comprobación de nuestra
identidad por el juego de las distinciones. Establece que somos diferencia,
que nuestra razón es la diferencia de los discursos, nuestra historia la
diferencia de los tiempos, nuestro yo la diferencia de las máscaras. Que la
diferencia, lejos de ser origen olvidado y recubierto, es esa dispersión que
somos y que hacemos (1995:223)

 

Bibliografía

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* María Gracia Nuñez. Montevideo. Uruguay. Licenciada en Letras y Maestranda en "Filosofía y Sociedad"