Primeras Jornadas de Esquizoanalisis  -  2004 - Coord. Stella Maris Angel Villegas
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Primeras Jornadas Virtuales de Esquizoanalisis - 2004

 

 

Máquina Expositora Real

Ensayistas deleuzianos

 

 

Derechos Humanos y Esquizoanálisis.

Salud mental como derecho humano

 

                                                               por Gabriel Flores *

 

La idea de plantear los derechos humanos como problema susceptible de investigación desde la óptica particular del esquizoanálisis, surge como tal a raíz de un convencimiento que he ido sustentando a través de la interiorización en el funcionamiento de un taller de formación de monitores destinados a realizar intervenciones relacionadas con el tema, en determinados sectores de la sociedad chilena que estarían requiriendo de este tipo de información, ya sea con fines educativos o reivindicativos.
Dicho convencimiento consiste en la idea de la necesidad de un cambio sustantivo en el enfoque que se le está dando y se la ha dado a las intervenciones de este ámbito. La tesis fundamental de este proyecto dice que un acercamiento a los derechos humanos hoy debe despojarse de la definición de éstos relacionados exclusivamente a los atropellos y reivindicaciones tradicionales (sin dejar de ser importantes) y debe más bien, este acercamiento, ir orientado a la definición desde las bases populares de la sociedad y su experiencia, de otros derechos humanos que, de diferentes formas, están siendo violados (bajo la legalidad de un sistema inhumano, que atenta constantemente contra la subjetividad marginal que el mismo capitalismo genera) y a la búsqueda de la generación de agenciamientos políticos en estos sectores de la sociedad que son marginados cotidianamente.

Las diferentes instituciones que han trabajado por la defensa de los DDHH en el mundo basan su accionar en teorías, fundamentos epistemológicos y políticos, que se inscriben en posturas tradicionales más generales en las ciencias sociales, digamos positivistas y molares. La idea de base es que la defensa actual de los derechos humanos se debe llevar a cabo en relación con la elaboración de intervenciones educativas y reivindicativas que promuevan la interiorización, la asimilación y la socialización de los derechos humanos consagrados en aquella carta tan conocida por todos que determina un numero cerrado de derechos que no pueden ser violados por ninguna institución, persona particular o Estado. Además de ello, una gran porción de la elaboración teórica, si no la mayor parte de ella, es material de instrucción jurídica que, si bien es cierto, ha servido en las grandes luchas reivindicativas que se han librado en los tribunales internacionales y nacionales en relación con la violación de los derechos humanos en las diferentes monstruosidades que ha cometido la humanidad sobre si misma, no da cuenta de un nivel más subteórico por llamarlo de alguna manera, más cotidiano, más micro, más elemental, más humano.
De otra parte, la idea de defensa de los DDHH se ha planteado desde la necesidad de contar con un Estado benefactor que vele por la no-violación de éstos, un Estado padre que constantemente se preocupe y acoja los reclamos de los ciudadanos. Al fin y al cabo la lucha es eso, un intento permanente por que el Estado se haga parte de la defensa, para así dejar a su cuidado a la ciudadanía. Bien es sabido que tal estado de cosas, es decir un Estado benefactor, no existe. Se puede apreciar al mirar alrededor que una de las preocupaciones principales de los diferentes Estados del planeta es justamente no dar pie a la defensa de la ciudadanía, no firmar acuerdos, desligarse.

De ahí que plantee la idea de la molaridad que denota el convencimiento de que los DDHH deben estar institucionalizados desde el Estado y que este debe funcionar junto al ciudadano sobre la base de una lógica fantasmática isomórfica.

El esquizoanálisis, como teoría en permanente emergencia y movimiento, es posible de integrar a esta problemática en el momento en que se plantea la necesidad de generar en niveles micro o moleculares territorios existenciales que den cuenta y hagan emerger disposiciones de enunciación desde la particularidad de los cotidianamente transgredidos. Pero transgredidos en qué. En la particularidad de sus vivencias, no necesariamente torturados, ni hechos desaparecer (aunque están velados a nuestros ojos). El sujet@ explotad@, fraccionad@, fragmentad@, flexibilizad@, marginad@, integrad@ y deborad@ por el sistema capitalista mundial integrado. De ahí se sigue que una intervención que se propone trabajar en derechos humanos, no puede ir dirigida a cumplir con los fines educativos tradicionales, sino más bien y necesariamente debe ir guiada por el convencimiento de que los derechos humanos no son universales en su definición, que aquellos transgredid@s cotidianamente tienen otras necesidades, otros derechos a defender, particulares, que emergen en virtud de esta polifonía de la subjetividad. Los derechos humanos como la subjetividad, son polívocos, polífonos y se construyen y definen en territorios particulares de interacción.

De todo lo anterior se plantea la idea de trabajar los derechos humanos teniendo en cuenta que no se puede pretender llevar a cabo una lucha que se inscriba en la línea de la producción de determinados valores referentes al ser humano y su dignidad, introduciendo conceptos elaborados en territorios existenciales (históricos, políticos, económicos, culturales) ajenos a los territorios en los cuales se trabaja o se quiere trabajar.

 

Stgo. Chile
Otoño 2004


 

* Gabriel Flores. Santiago. Chile. Psicología

 

 

 

 

 

Tabla de comentarios

 

Nombre
Fecha
Comentario
Marta Zabaleta
16-06-04
me interesa porque no usa tantas palabras...
     
     
     
     

 

 

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