Primeras Jornadas de Esquizoanalisis  -  2004 - Coord. Stella Maris Angel Villegas
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Primeras Jornadas Virtuales de Esquizoanalisis - 2004

 

 

Máquina Expositora Real

Políticas de salud deleuziana

 

 

 

El resplandor...

 

Adalberto, Adalberto...levántese...es la hora de su medicación
Si, señora; musitó él ; como quien responde mecánicamente desde la viscosidad de una pesada bruma...incluso hasta alargó el brazo, como hacía siempre en busca de su necesario y salvador vaso de agua...aún seguía en busca de la noche, esa noche bendita, tortuosa a veces, pero que siempre lo abrazó.

Donde está, qué pasa que lo veo...Mary, Mary...despertáte; gritaba aterrado mientras la sacudía a ella en un desesperado intento de comprender su perplejidad...Lo veo, insistió...lo veo...pero si yo nunca lo veo...Maria estaba demasiado cansada para estas divagaciones a las cuatro de la mañana. Calmáte, alcanzó a susurrar...calmáte mi amor.

Desde que Adalberto fue cesanteado en la refinería de Berisso, que poco tiempo después cerraría; ella aborda un atestado colectivo todas las mañanas a las seis. Recorre las dos largas, interminables horas hasta la casa de Villa Devoto donde cumple con su rutina de llevar a los dos chicos al Jardín, limpiar, lavar, planchar y cocinar. No es que le moleste, no, no...solo que se cansa, y en el ómnibus deja caer su cabeza, que danza pesada al compás de los vaivenes de la ruta. Ya poco le importa su pasado de ayudante en la maquina de hilados en la textil, ni aquella mercería que supo conducir. Ella simplemente va...

Despertáte Mary...Despertáte...inquirió el cada vez mas sudoroso, disneico...mientras escrutaba el vaso de agua...ese que él siempre manotea a tientas todas las noches mas o menos a las cuatro menos cuarto, rítmica y ritualmente.
Claro, de su recientey prolongado laburo en la refinería, unos 26 años, le quedó como resabio un enfisema severo, al que nunca le dio demasiada bola. El hollín de la refinería era como la muerte que no se apura pero no se aplaca...y él fue respirando su dolor. Por eso en medio de la noche, cuando le falta el aire, se incorpora y lo busca exhausto y agitado...nunca olvida antes de acostarse dejar el vasito de agua con la pastillita, en la mesita de luz de madera de pino; esa que hizo algún domingo amable de primavera, al solcito, allá por los 70; mientras le echaba un ojo al asadito que traspiraba lento en la parrilla del fondo. Después de todo, aquella época no había sido tan mala, el salario mejoraba y se daban algún gustito, si hasta gozaron de un Ami 8, que le compró al primo de su cuñada, la peluquera del barrio. Incluso terminaron de pagar el terreno donde se hicieron la casita; austera, por cierto, pero orgullosa, amable, franca...ni se imaginaba que un día, mucho después, llegarían ellos...

Le recuerdo Adalberto que no esta permitido salir al patio antes del mate cocido, que luego puede caminar por media hora, tendrá cuatro horas libres hasta la reunión con el médico...

Y como fue Adalberto???
No se dr, yo de pronto lo vi..
Que vió?
El vaso, el vaso...atropelló él como presa de un raro embrujo, de un delirio que se parecía a la cordura...como quien se dirige enlutado y atónito al borde de un infinito abismo...

Y que hay con eso???insistió el dr....Mary, Mary...ella también lo vió...pregúntele...por favor dr....si yo siempre tuve mi vaso de agua allí al lado...el enfisema...no se...cálmese Adalberto...veamos de qué se trata su inquietud...Mary, dr. Ella dice que no entiende lo que pasó...a las 6 cuando ella se va ya casi amanece...pero a las cuatro...imagínese...a ver, a ver si le entiendo...el vaso, la noche, el enfisema....cuál es su problema?...no se qué hago aquí...porqué me dan esto, inquirió agotado y tartamudeante por el cargamento de píldoras cotidianas...yo no se ...alguien me robo la noche...aha., como es eso Adalberto?...si dr. De pronto lo vi...a quien...al vaso?...el vaso lo miro a Ud?...no, yo no estoy loco; lo vi, le juro que lo vi; sentenció suplicante y furioso...yo nunca lo podía ver, iba y lo agarraba en la oscuridad...ahora siempre lo veo...nunca esta oscuro...terminamos por hoy...mañana nos vemos, interrumpió el dr. Adalberto se levantó apesadumbrado, con la rigidez del cinturón químico y caminó lento hacia su cuarto...en el camino pasó de largo por la sala donde se juntan los muchachos a ver la tele...reporteaban a un sr. sonriente...no alcanzó a entenderle bien...pero le pareció que lo aplaudían cuando dijo que acababan de inaugurar el nuevo ramal de la autopista; con una moderna estación de peaje...la imagen la mostró atestada de vehículos que iban y venían...aun en la noche la autovía parecía brillar "diurna"con el fulgor de unos impresionantes focos...allí nomás...a metros del pequeño barrio donde moraba Adalberto. El resplandor era impresionante, todas y cada una de las noches.

"Aquí se acabo el atraso" señaló firme el sr. Gobernador.

 

Daniel Tarnovsky
Nov. 2004

 

 

 

 

 

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