Diálogos. Editorial Pretextos. Paris 1977, trad. 1980.
Gilles Deleuze - Claire Parnet

Segunda parte - Claire Parnet (continuación)

Quizás sea que la informática es un mito y que el lenguaje no es esencialmente informativo, no es neutro, no está hecho para ser creído sino para que se le obedezca. Cuando la maestra explica una operación a los niños o cuando les enseña la sintaxis no puede decirse propiamente hablando que les dé información, les da órdenes, les transmite consignas, les obliga a producir enunciados correctos, ideas justas necesariamente conformes a las significaciones dominantes. Habría que modificar el esquema de la informática. El esquema parte de una información teórica que se supone máxima; en el otro extremo coloca el ruido como interferencia, antiinformación, y entre los dos la redundancia, que disminuye la información teórica, pero que al mismo tiempo permite vencer el ruido. Lo contrario sería: arriba, la redundancia como modo de existencia y propagación de las órdenes, (los periódicos, las noticias proceden por redundancia), abajo, la información-rostro, que correspondería al mínimo requerido para la comprensión de las órdenes; y más abajo aún algo que podría corresponder tanto al grito como al silencio, también al tartamudeo, y que sería algo así como la línea de fuga del lenguaje, hablar con su propia lengua como extranjero, hacer un uso minoritario del lenguaje....
También podría hablarse de deshacer el rostro, de hacer que el rostro escape. De todos modos si en la actualidad la lingüística y la informática desempeñan con tanta facilidad un papel de represor es porque ellas mismas funcionan como máquinas binarias en esos aparatos de poder y constituyen, mas que una ciencia pura de unidades lingüísticas y contenidos informativos abstractos, una formalización de consignas.

 

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